Jan Brueghel the Younger – Allegory of war
Ubicación: Private Collection
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En primer plano, una profusión de elementos simbólicos se agolpan. Armaduras abandonadas, tambores rotos y estandartes caídos sugieren una derrota o un cese de hostilidades, aunque la presencia de figuras humanas y animales en posiciones tensas insinúa una continuación latente del conflicto. Varios personajes yacen inertes sobre el terreno, víctimas presumibles de la violencia representada.
Una figura central, vestida con armadura roja y con un gesto imperativo, parece liderar o controlar la escena. Su posición elevada, junto a la presencia de un personaje alado que lo acompaña, sugiere una conexión con una esfera superior, quizás personificando el poder o la divinidad asociada a la guerra. El águila en vuelo, símbolo recurrente de fuerza y dominio, refuerza esta interpretación.
En el plano medio, se aprecia una representación de una batalla distante, visible a través del arco derruido. Esta perspectiva crea una sensación de profundidad y sugiere que los eventos mostrados son parte de un conflicto más amplio y prolongado. La disposición de las tropas en formación contrasta con la desorganización del primer plano, indicando quizás diferentes etapas o aspectos de la guerra.
El suelo está poblado por animales, algunos domesticados (el toro) y otros salvajes (el león), que parecen estar sometidos a una fuerza invisible o a un destino trágico. La presencia de ciervos y conejos, típicamente asociados con la paz y la inocencia, añade una capa de ironía a la escena, contrastando con la violencia circundante.
La pintura parece explorar no solo la brutalidad física de la guerra, sino también sus consecuencias psicológicas y morales. La ruina arquitectónica simboliza la destrucción del orden social y cultural, mientras que las figuras inertes representan el costo humano del conflicto. El uso abundante de símbolos sugiere una reflexión sobre la naturaleza de la guerra, su poder destructivo y su impacto en la condición humana. Se intuye una alegoría más profunda, donde la guerra no se presenta simplemente como un evento bélico, sino como una fuerza omnipresente que corrompe y destruye todo lo que toca. La composición invita a la contemplación sobre los ciclos de violencia y el precio del poder.