George Lambert – Box Hill, Surrey, with Dorking in the distance
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La luz es uniforme y suave, creando una sensación de calma y amplitud. El cielo, ocupando aproximadamente un tercio superior del lienzo, presenta una formación nubosa que añade dinamismo a la escena; las nubes no son amenazantes, sino más bien indicativas de un día soleado con brisa ligera.
En el primer plano, se aprecia un grupo de figuras humanas y caninas. Un hombre, vestido con ropas elegantes, parece dirigir la atención hacia la colina, mientras que otros dos personajes, posiblemente acompañantes, están sentados en lo que podría ser una carreta o vehículo ligero. Un grupo de perros corre libremente por la ladera, añadiendo un elemento de vitalidad y movimiento a la escena. La presencia de estos individuos sugiere una actividad recreativa, quizás una excursión campestre o una cacería menor.
La composición es cuidadosamente equilibrada; la colina izquierda contrasta con el horizonte abierto a la derecha, creando una sensación de profundidad y perspectiva. El uso del color es sutil pero efectivo: los verdes dominantes se complementan con tonos ocres y marrones en la distancia, sugiriendo la atmósfera brumosa característica de los paisajes rurales.
Subtextualmente, la obra parece evocar un ideal romántico de la naturaleza como refugio y fuente de placer. La presencia de figuras humanas no interrumpe la armonía del paisaje, sino que se integra en él, participando de su belleza y serenidad. La escena transmite una sensación de prosperidad y ocio, sugiriendo una clase social capaz de disfrutar de los placeres de la vida al aire libre. El detalle de las figuras vestidas con elegancia refuerza esta interpretación, insinuando un contexto socioeconómico específico. La pintura invita a la contemplación del paisaje como símbolo de estabilidad, belleza natural y el disfrute de la vida en armonía con el entorno.