Two organ panel doors depicting the Fiery Serpents infesting the camp of Moses after the death of Aaron Palma il Giovane (Jacopo Negretti) (1548/50-1628)
Aquí se observa una composición de gran dramatismo y complejidad, dividida en dos paneles que sugieren su función original como puertas de un órgano. La escena central está dominada por la representación de un campamento, presumiblemente bíblico, sumido en el caos y el sufrimiento. Un elemento perturbador es la proliferación de serpientes ígneas, representadas con una vitalidad inquietante, que se entrelazan entre las figuras humanas, mordiéndolas y causando estragos. La paleta cromática es oscura y terrosa, acentuada por destellos anaranjados y rojos que enfatizan la naturaleza infernal de las serpientes y el dolor de los afectados. La luz, aunque escasa, se concentra en ciertos puntos clave: sobre los rostros de los personajes principales y sobre las propias criaturas serpentinas, creando un contraste dramático que intensifica la sensación de horror. En el panel izquierdo, una figura central, presumiblemente un líder, alza sus brazos hacia el cielo en un gesto ambiguo; podría interpretarse como súplica, desesperación o incluso desafío a lo divino. Su musculatura y su postura sugieren fortaleza, pero también vulnerabilidad ante la magnitud de la calamidad que le rodea. A su alrededor, las figuras se retuercen en agonía, con expresiones de miedo y dolor exacerbados por los gestos de desesperación. El panel derecho presenta una perspectiva ligeramente diferente, enfocándose en un grupo más reducido de personajes. Se distingue una figura femenina, vestida con ropajes que sugieren nobleza, aparentemente desmayada o afligida. La presencia de esta mujer introduce una dimensión de fragilidad y sufrimiento personal dentro del contexto general de la catástrofe. La verticalidad de un objeto alargado, posiblemente un estandarte o una vara, se eleva desde el fondo, proporcionando un punto focal que dirige la mirada hacia arriba, quizás sugiriendo una intervención divina o una esperanza tenue en medio de la desolación. Subtextualmente, la obra parece explorar temas como el castigo divino, la fragilidad humana ante las fuerzas del mal y la lucha entre el orden y el caos. La representación de las serpientes no es meramente literal; funcionan como símbolos de tentación, pecado y sufrimiento. El campamento, con sus tiendas y estructuras rudimentarias, representa una comunidad vulnerable, expuesta a la ira divina o a una fuerza destructiva desconocida. La ambigüedad del gesto del líder en el panel izquierdo invita a la reflexión sobre la naturaleza del liderazgo en tiempos de crisis y la capacidad humana para enfrentar la adversidad. La composición general transmite una sensación de opresión y desesperanza, pero también sugiere la posibilidad de redención o intervención divina, aunque esta última permanezca velada en la penumbra.
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Two organ panel doors depicting the Fiery Serpents infesting the camp of Moses after the death of Aaron — Palma il Giovane (Jacopo Negretti)
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La paleta cromática es oscura y terrosa, acentuada por destellos anaranjados y rojos que enfatizan la naturaleza infernal de las serpientes y el dolor de los afectados. La luz, aunque escasa, se concentra en ciertos puntos clave: sobre los rostros de los personajes principales y sobre las propias criaturas serpentinas, creando un contraste dramático que intensifica la sensación de horror.
En el panel izquierdo, una figura central, presumiblemente un líder, alza sus brazos hacia el cielo en un gesto ambiguo; podría interpretarse como súplica, desesperación o incluso desafío a lo divino. Su musculatura y su postura sugieren fortaleza, pero también vulnerabilidad ante la magnitud de la calamidad que le rodea. A su alrededor, las figuras se retuercen en agonía, con expresiones de miedo y dolor exacerbados por los gestos de desesperación.
El panel derecho presenta una perspectiva ligeramente diferente, enfocándose en un grupo más reducido de personajes. Se distingue una figura femenina, vestida con ropajes que sugieren nobleza, aparentemente desmayada o afligida. La presencia de esta mujer introduce una dimensión de fragilidad y sufrimiento personal dentro del contexto general de la catástrofe. La verticalidad de un objeto alargado, posiblemente un estandarte o una vara, se eleva desde el fondo, proporcionando un punto focal que dirige la mirada hacia arriba, quizás sugiriendo una intervención divina o una esperanza tenue en medio de la desolación.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como el castigo divino, la fragilidad humana ante las fuerzas del mal y la lucha entre el orden y el caos. La representación de las serpientes no es meramente literal; funcionan como símbolos de tentación, pecado y sufrimiento. El campamento, con sus tiendas y estructuras rudimentarias, representa una comunidad vulnerable, expuesta a la ira divina o a una fuerza destructiva desconocida. La ambigüedad del gesto del líder en el panel izquierdo invita a la reflexión sobre la naturaleza del liderazgo en tiempos de crisis y la capacidad humana para enfrentar la adversidad. La composición general transmite una sensación de opresión y desesperanza, pero también sugiere la posibilidad de redención o intervención divina, aunque esta última permanezca velada en la penumbra.