Part 5 National Gallery UK – Paulus Theodorus van Brussel - Fruit and Flowers
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El fondo oscuro, prácticamente negro, actúa como un telón neutro que intensifica el brillo y la saturación de los colores presentes en la composición frontal. La luz, proveniente de una fuente no visible, ilumina selectivamente las frutas y flores, resaltando sus texturas: la piel aterciopelada de los melocotones, la rugosidad de la sandía, el lustre de las uvas. Se observa un meticuloso estudio del naturalismo; cada hoja, cada pétalo, está representado con gran detalle, evidenciando una maestría técnica en la ejecución.
La variedad de frutas es considerable: uvas blancas y moradas, melocotones maduros, sandía, ciruelas, cerezas dispersas sobre la superficie, junto a una calabaza texturizada que aporta un elemento inesperado. Las flores, con predominio del rojo intenso y el rosa pálido, se entrelazan con las frutas, creando una armoniosa mezcla de formas y colores. Se aprecia una composición equilibrada, aunque ligeramente asimétrica, donde la abundancia visual es parte integral de su atractivo.
Más allá de la mera representación de objetos, esta pintura sugiere una reflexión sobre la transitoriedad de la belleza y la fugacidad del tiempo. La opulencia de las frutas, en su máximo grado de madurez, alude a su inminente decadencia. La presencia de insectos, aunque pequeños, refuerza esta idea de un ciclo natural inevitable. El reposo horizontal sobre el que se disponen los elementos podría interpretarse como una metáfora de la vida misma: un instante fugaz de plenitud y abundancia, destinado a desaparecer. La inscripción en la esquina inferior derecha, con lo que parece ser una firma y fecha, ancla la obra en un momento específico, contrastando con la atemporalidad del tema representado. En definitiva, se trata de una celebración de la belleza efímera, ejecutada con virtuosismo técnico y una sutil carga simbólica.