Franz Ittenbach – Portrait of Ernst Deger and His Wife Augusta
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El hombre está representado de perfil, con la mirada dirigida hacia un punto indefinido fuera del plano pictórico. Su expresión es seria, casi melancólica, acentuada por el bigote bien cuidado y la barba incipiente. Viste un abrigo oscuro con botones prominentes que sugieren una posición social acomodada. La mujer, en cambio, nos observa directamente, con una mirada penetrante y algo distante. Su atuendo es más sobrio: un vestido de color rojo intenso con un cuello blanco adornado con encaje, lo que sugiere modestia y decoro. Sus manos están cruzadas frente a ella, un gesto que puede interpretarse como timidez o reserva.
El fondo difuso, dominado por tonos azules y grises, revela fragmentos de un paisaje rural: una casa de campo, árboles y un cielo abierto. Esta inclusión del entorno natural contrasta con la formalidad de los retratados y podría aludir a sus raíces familiares o a su conexión con la tierra. La luz es uniforme y suave, sin sombras dramáticas, lo que contribuye a crear una atmósfera serena y contemplativa.
Más allá de la representación literal de dos personas, el retrato transmite una sensación de intimidad y solidez. El gesto de proximidad entre los personajes sugiere un vínculo afectivo profundo, aunque la falta de interacción visual directa podría indicar cierta distancia emocional o una formalidad impuesta por las convenciones sociales de la época. La severidad en las expresiones faciales y la rigidez en la postura sugieren una personalidad reservada y un apego a los valores tradicionales.
El encuadre circular, que delimita la escena, refuerza la idea de unidad y totalidad, como si se tratara de una entidad indivisible formada por estos dos individuos. La composición, equilibrada y simétrica, denota un deseo de representar al sujeto con dignidad y respeto, en consonancia con los ideales burgueses del siglo XIX. En definitiva, el retrato es un documento visual que nos permite vislumbrar la vida interior de una pareja perteneciente a una clase social privilegiada, marcada por la formalidad, la tradición y una cierta melancolía inherente a su condición.