George Inness – the passing storm 1892
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El primer plano muestra una extensión de hierba alta, pintada con pinceladas rápidas y expresivas que sugieren movimiento y vitalidad, aunque atenuados por la inminente tormenta. En el centro del cuadro, un árbol robusto se alza como un testigo silencioso de este fenómeno natural; sus ramas, densamente pobladas, parecen inclinarse bajo el peso del cielo. A su lado, una pequeña construcción, posiblemente una vivienda rural, se integra discretamente en el entorno, ofreciendo una sensación de refugio precario ante la fuerza de la naturaleza.
En el plano medio, se vislumbra un camino serpenteante que se pierde entre los árboles y la vegetación, invitando a la mirada a adentrarse en la profundidad del paisaje. A lo largo del camino, se intuyen figuras humanas, pequeñas e insignificantes frente a la magnitud de la tormenta, acentuando el sentimiento de vulnerabilidad humana ante las fuerzas naturales.
La paleta cromática es predominantemente terrosa: amarillos ocre, verdes apagados y marrones intensos que refuerzan la sensación de pesadez y humedad. El uso limitado del color azul en el cielo contribuye a crear una atmósfera sombría y amenazante.
Más allá de la representación literal de un paisaje tormentoso, esta obra parece explorar temas más profundos relacionados con la fragilidad humana, la transitoriedad de la vida y la ineludible presencia de la naturaleza como fuerza superior e implacable. La quietud del árbol, en contraste con la agitación del cielo, podría interpretarse como un símbolo de resistencia o resignación ante el destino. La pequeña escala de las figuras humanas sugiere una reflexión sobre la insignificancia individual frente a la inmensidad del universo y los ciclos naturales. En definitiva, se trata de una pintura que evoca sentimientos de inquietud, melancolía y respeto hacia la naturaleza en su estado más salvaje.