Charles Frederick Goldie – Anaha Te Rahui 1916 61.5x51cm
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La representación es notable por el detallismo con que se ha tratado la textura de la piel: las arrugas profundas, los poros visibles y la sutil variación en la pigmentación revelan un estudio minucioso del envejecimiento y la exposición al sol. La barba, canosa y tupida, contrasta con la relativa escasez de cabello en la parte superior de la cabeza, señalando el paso del tiempo.
El hombre porta adornos que sugieren una posición social relevante dentro de su comunidad. Una pluma emplumada se eleva desde su frente, mientras que un colgante de piedra verde cuelga sobre su pecho. Marcas distintivas, tatuajes o cicatrices rituales, decoran la parte inferior de su oreja y posiblemente otras áreas del cuerpo, indicando afiliación a una tribu específica o el cumplimiento de ciertos ritos de iniciación.
El fondo es oscuro y difuso, aunque se intuyen elementos arquitectónicos que podrían corresponder a un interior de vivienda tradicional. La iluminación proviene principalmente de la izquierda, resaltando los volúmenes faciales y creando sombras que acentúan su carácter severo. La técnica pictórica denota una influencia del realismo académico, con una atención meticulosa al detalle anatómico y a la reproducción fiel de las texturas.
Subtextualmente, el retrato parece aspirar a capturar no solo la apariencia física del individuo, sino también su historia personal, sus experiencias vitales y su conexión con un legado cultural específico. La mirada dirigida hacia fuera podría interpretarse como una invitación a reflexionar sobre el destino individual frente a la inmensidad de la historia o como una expresión de resistencia ante una posible amenaza externa. La presencia de los adornos sugiere una identidad arraigada en tradiciones ancestrales, mientras que las marcas corporales podrían simbolizar un vínculo con lo sagrado o con un sistema jerárquico social. En conjunto, el retrato transmite una sensación de solemnidad y respeto por la figura representada, invitando al espectador a contemplar su complejidad interior.