Conrad Kiesel – After the Ball
Ubicación: Private Collection
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La mujer a la izquierda, vestida con un atuendo delicado en tonos pastel, sostiene un abanico cerrado frente a su rostro, creando una barrera sutil entre ella y el espectador. Su expresión es melancólica, casi sombría; sus ojos parecen dirigidos hacia un punto indefinido, sugiriendo una profunda introspección o quizás decepción. El cabello oscuro, recogido con elegancia, enmarca un rostro de facciones delicadas.
La segunda mujer, a su derecha, exhibe una cabellera rojiza y abundante que cae sobre sus hombros. Su vestimenta es igualmente elaborada, aunque con un aire más exuberante y quizás menos contenido. Su postura es ligeramente más relajada, pero en su rostro se aprecia una mezcla de curiosidad y una ligera inquietud. En su mano sostiene un pequeño objeto oscuro, cuya función no queda clara a simple vista.
El fondo está tratado de manera borrosa, con sugerencias de cortinas pesadas y una profusión de flores que contribuyen a la atmósfera opulenta y decadente del ambiente. La pincelada es fluida y vaporosa, característica de un estilo impresionista o post-impresionista, donde los contornos se disuelven en la luz y el color.
Subtextualmente, la pintura plantea interrogantes sobre las relaciones femeninas, la desilusión amorosa y las convenciones sociales de la época. La postura reservada de una mujer y la expresión ambivalente de la otra sugieren una historia no contada, un momento de reflexión tras la euforia de una celebración. El abanico, a menudo símbolo de coqueteo y secreto, aquí parece actuar como un escudo, ocultando emociones o pensamientos. La presencia de flores, tradicionalmente asociadas con el romance, contrasta con la atmósfera general de melancolía, creando una tensión intrigante. La composición invita a la especulación sobre la naturaleza de su vínculo: ¿amigas, hermanas, amantes? El misterio permanece sin resolver, dejando al espectador con una sensación de intriga y un deseo de conocer más sobre estas dos figuras enigmáticas.