Pierre Bonnard – self portrait in mirror 1938
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática es dominada por tonos cálidos: ocres, rojos terrosos y amarillos que se funden en pinceladas expresivas y vigorosas. La técnica pictórica denota una marcada subjetividad; las formas no están definidas con precisión sino construidas a partir de manchas de color que sugieren volumen y textura. El rostro del retratado está modelado con tonos rojizos, acentuando la intensidad de su mirada, dirigida hacia el frente pero aparentemente absorta en sus propios pensamientos. Los lentes, delineados con trazos firmes, contribuyen a una atmósfera de seriedad e introspección.
Más allá de la representación literal, la obra parece explorar temas relacionados con la identidad y la percepción del yo. La presencia del espejo no solo ofrece un reflejo físico sino que también alude a la autoevaluación y a la confrontación con la propia imagen. El entorno limitado, reducido a una estructura arquitectónica básica, podría interpretarse como una metáfora de la soledad o el aislamiento. La intensidad cromática y la pincelada enérgica sugieren un estado emocional complejo, posiblemente marcado por la inquietud o la melancolía. La figura se presenta despojada de adornos o elementos contextuales superfluos, enfocándose en la esencia del ser retratado y en su relación con sí mismo. La firma, discreta en la esquina inferior derecha, parece casi una nota al margen, un testimonio silencioso de la creación artística.