Johan Hammer – Battle of Novgorod 1611
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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En primer plano, se observa un grupo numeroso de figuras humanas, a caballo y a pie, aparentemente involucradas en las hostilidades. La disposición es caótica, con gestos que sugieren tanto combate directo como deliberación táctica. Se perciben elementos característicos de la indumentaria militar de la época, aunque la representación individualizada de los personajes es limitada, priorizando la impresión general del enfrentamiento. El humo y el fuego, representados en tonos oscuros y rojizos, intensifican la atmósfera de violencia y destrucción.
En la parte superior, un pergamino despliega una inscripción que contextualiza el evento representado, aunque su legibilidad es parcial. A ambos lados del pergamino, dos retratos circulares enmarcan la escena, posiblemente representando figuras clave involucradas en el conflicto: comandantes militares o dignatarios de alguna clase. Estos retratos aportan una dimensión de solemnidad y autoridad a la composición.
La paleta cromática se caracteriza por tonos terrosos y oscuros, con predominio del marrón, verde oscuro y grisáceo, que refuerzan la sensación de desolación y conflicto. La luz es difusa y uniforme, sin puntos focales marcados, lo que contribuye a una atmósfera general de opresión y fatalidad.
Más allá de la mera descripción de un evento bélico, la pintura parece ofrecer una reflexión sobre la fragilidad de las estructuras sociales y políticas en tiempos de guerra. La ciudad fortificada, símbolo de orden y civilización, se ve amenazada por el caos del conflicto, mientras que los retratos enmarcan la escena con una distancia impersonal, sugiriendo quizás la inevitabilidad del destino humano frente a la violencia. El uso de la perspectiva aérea, que permite visualizar la ciudad desde un punto de vista elevado, podría interpretarse como una metáfora de la visión panorámica y desapasionada de los historiadores o cronistas ante los acontecimientos bélicos. La representación del agua, elemento ambiguo entre barrera y vía de acceso, simboliza quizás las complejidades estratégicas y morales inherentes a la guerra.