Zhao Meng Fan – Professor CSA Print Zhao Meng Sun 039
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Los caballos son el elemento central de la composición. No se trata simplemente de representaciones realistas; más bien, el artista ha capturado su esencia, su fuerza y vitalidad mediante líneas fluidas y gestos precisos. Se observan diversas posturas: algunos pastan tranquilamente, otros relinchan o corren con aparente libertad. La variedad en las pelajes – desde los blancos inmaculados hasta los moteados de negro y marrón – añade riqueza visual a la escena.
En el primer plano, se distingue una figura humana montada sobre un caballo blanco, que avanza hacia el espectador. Su presencia introduce una nota de humanidad en este mundo animal, sugiriendo una relación simbiótica entre hombre y naturaleza. La posición del jinete, ligeramente inclinado hacia adelante, transmite una sensación de movimiento y propósito.
El paisaje de fondo se desvanece gradualmente en la distancia, creando una ilusión de profundidad. Las montañas, representadas con contornos suaves y difusos, parecen extenderse indefinidamente, invitando a la contemplación y al ensueño. La luz, aunque tenue, ilumina selectivamente ciertas áreas, resaltando los volúmenes y las texturas.
La presencia del texto caligráfico en el margen izquierdo y derecho de la obra es significativa. No solo proporciona información contextual sobre la escena representada, sino que también añade una dimensión estética a la composición. La escritura, con sus trazos elegantes y fluidos, se integra armoniosamente con la imagen, creando un diálogo visual entre palabra e imagen.
Subyacentemente, esta pintura parece explorar temas de libertad, domesticación y la relación del hombre con el mundo natural. Los caballos, símbolos de poder y nobleza, representan la fuerza indomable de la naturaleza, mientras que la figura humana montada sobre uno de ellos sugiere un intento de control o armonización con esa fuerza. La escena evoca una sensación de paz y tranquilidad, pero también insinúa una tensión subyacente entre el deseo humano de dominio y la resistencia inherente del mundo natural. El paisaje vasto e inexplorado invita a la reflexión sobre la insignificancia del individuo frente a la inmensidad del universo.