Giovanni Battista Rosso Fiorentino – unknown
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El autor ha dispuesto una multitud de figuras humanas, representadas con un estudio anatómico notable, aunque simplificado en su tratamiento superficial. La disposición no es uniforme; se agrupa a los personajes en torno a un eje central donde destaca una figura esquelética, posiblemente personificación de la Muerte o del Tiempo. A ambos lados de este punto focal, las figuras parecen converger y divergir en movimientos convulsos, sugiriendo una lucha, un juicio o una procesión fúnebre.
En el extremo izquierdo, se aprecia una figura masculina con vestimentas que recuerdan a los togados romanos, posiblemente representando una autoridad civil o religiosa. Su gesto parece indicar consternación o contemplación ante la calamidad que se desarrolla. A su lado, otros personajes yacen en tierra, algunos aparentemente inertes, mientras que otros parecen intentar levantarse o protegerse.
La composición es asimétrica y desequilibrada, lo cual contribuye a generar una sensación de inestabilidad y caos. La ausencia de un horizonte definido y la iluminación difusa intensifican esta impresión, sumergiendo la escena en una atmósfera onírica y opresiva.
Subyace una reflexión sobre la fragilidad humana frente a fuerzas superiores e implacables. El esqueleto central no solo simboliza la muerte física, sino también la transitoriedad de la vida y el poder del destino. La multitud de figuras representa la humanidad en su conjunto, expuesta a las vicisitudes del tiempo y a la inevitabilidad de la decadencia. La escena podría interpretarse como una alegoría sobre la vanidad de los logros terrenales o como una meditación sobre la condición humana ante el misterio de la existencia.
El autor parece buscar provocar en el espectador una reflexión profunda sobre temas universales, utilizando un lenguaje visual cargado de simbolismo y dramatismo. La técnica del dibujo a tinta y rojo, con su carácter esquemático y expresivo, refuerza la intensidad emocional de la obra.