Giovanni Battista Rosso Fiorentino – Madonna Enthroned with Ten Saints
Ubicación: Palazzo Pitti, Firenze.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La Virgen, ataviada con velos y túnicas de colores intensos, sostiene en su regazo a un niño pequeño, cuya actitud sugiere una mezcla de curiosidad e inocencia. A ambos lados de ella, se despliega una multitud de figuras masculinas, identificables como santos o personajes bíblicos por sus vestimentas y gestos solemnes. La disposición no es uniforme; algunos parecen avanzar hacia el espectador, mientras que otros permanecen en un plano más distante, creando una sensación de jerarquía y profundidad.
En primer plano, dos figuras femeninas destacan por su contraste. Una, sentada sobre un tapiz rojo, observa la escena con una expresión serena y contemplativa, sosteniendo un objeto alargado, posiblemente un instrumento musical o un pergamino. Su postura es relajada, casi indiferente a la solemnidad del entorno. La segunda figura, situada en el extremo derecho de la composición, se presenta desnuda, con una pose que evoca tanto vulnerabilidad como fuerza. Su piel clara contrasta fuertemente con los tonos oscuros de las vestimentas de los personajes circundantes, atrayendo la atención inmediata del observador.
La iluminación juega un papel crucial en la construcción de la atmósfera general. Una luz intensa ilumina a la Virgen y al niño, creando un halo que los separa visualmente del resto de la composición. Las sombras profundas que se proyectan sobre las figuras masculinas contribuyen a una sensación de misterio y solemnidad.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la maternidad, la fe, el sacrificio y la redención. La figura desnuda en primer plano podría interpretarse como un símbolo de pureza o vulnerabilidad, quizás representando a la humanidad ante lo divino. La mujer sentada, con su expresión contemplativa, sugiere una reflexión sobre la naturaleza de la divinidad y el papel del individuo en el universo. El objeto que sostiene podría simbolizar la capacidad humana para expresar la fe a través del arte o la música. La presencia de los santos refuerza la idea de un orden cósmico superior, al tiempo que invita a la contemplación personal y a la búsqueda espiritual. La composición, con su mezcla de figuras humanas y elementos arquitectónicos, sugiere una conexión entre el mundo terrenal y lo divino, invitando al espectador a trascender las limitaciones del espacio físico para alcanzar una comprensión más profunda de la realidad.