Gerard van Honthorst – Adoration Of The Shepherds
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La escena representada se desarrolla en un ambiente oscuro, casi nocturno, iluminado por una fuente de luz intensa que focaliza la atención sobre el centro de la composición: un recién nacido envuelto en telas blancas y tendido sobre paja. El autor ha empleado un marcado contraste entre luces y sombras – un tenebrismo pronunciado – para enfatizar la figura del niño y crear una atmósfera de recogimiento y solemnidad.
Cuatro figuras rodean al infante. Una mujer, vestida con ropas azules y rosadas, observa al bebé con expresión serena y devota; su postura sugiere protección y ternura. A su alrededor, tres hombres, presumiblemente pastores por su atuendo rústico y sus rostros curtidos, muestran diversas reacciones ante el nacimiento: uno inclina la cabeza en señal de reverencia, otro observa con asombro, mientras que un tercero parece sostener una herramienta o instrumento musical. Un cuarto pastor, más alejado, se encuentra parcialmente oculto en las sombras, pero su presencia contribuye a la sensación de multitud y participación.
La composición es dinámica, aunque contenida; los cuerpos están agrupados alrededor del niño, creando un círculo que refuerza la idea de comunidad y adoración. La mirada de todos converge hacia el recién nacido, estableciendo una jerarquía visual clara. El uso de colores terrosos y oscuros en las vestimentas y el entorno contrasta con el blanco inmaculado de las telas del niño, simbolizando pureza e inocencia.
Subtextualmente, la pintura sugiere un momento de revelación divina. La luz intensa que ilumina al infante puede interpretarse como una manifestación de lo sagrado, atrayendo a los pastores hacia él. La humildad del entorno – el pesebre, las ropas sencillas – contrasta con la importancia del evento representado: el nacimiento de una figura trascendental. La diversidad de expresiones en los rostros de los pastores refleja la complejidad de la experiencia humana ante lo sobrenatural; asombro, devoción, reverencia y quizás incluso temor se entremezclan. La presencia de un escudo heráldico en la esquina inferior derecha introduce un elemento de patrocinio o dedicación, sugiriendo que la obra fue comisionada por una familia noble o religiosa.