Morning Jean-Baptiste-Camille Corot (1796-1875)
Jean-Baptiste-Camille Corot – Morning
Editar atribución
Descargar a tamaño completo: 800×561 px (0,1 Mb)
Pintor: Jean-Baptiste-Camille Corot
Debo decir de una vez: el cuadro es tan antiguo que incluso la foto lo muestra ligeramente desgastado y, en algunos lugares, oscurecido, de modo que no siempre es posible entender lo que ocurre en el lienzo. Sin embargo, no hay nada extraordinario en este cuadro. Una simple mañana de gente corriente que vive lejos de sus amos. Por cierto, debido a los colores desvaídos no es posible ver inmediatamente la casa en la espesura del bosque.
Descripción del cuadro "La mañana" de Camille Corot.
Debo decir de una vez: el cuadro es tan antiguo que incluso la foto lo muestra ligeramente desgastado y, en algunos lugares, oscurecido, de modo que no siempre es posible entender lo que ocurre en el lienzo. Sin embargo, no hay nada extraordinario en este cuadro.
Una simple mañana de gente corriente que vive lejos de sus amos. Por cierto, debido a los colores desvaídos no es posible ver inmediatamente la casa en la espesura del bosque. Puede esbozar la casa, pero quizá fue idea del autor. Pero entonces la pregunta es qué hacen las dos figuras del centro del cuadro en el primer plano. ¿Están desayunando o ya están trabajando en el aserrado de madera?
No está claro, pero ambas versiones podrían ser reales. Este gran tronco, tirado en medio del claro, podría haber desempeñado un papel tanto de mesa como de material para aserrar. Tanto más cuanto que las huellas del trabajo iniciado pueden verse en forma de un par de troncos aserrados.
Otra cosa es sorprendente: la delicadeza, la precisión con que se capta la sensación de la madrugada. El cielo ni siquiera es azul, sino de alguna manera gris lechoso. El terreno en la distancia está obviamente en la niebla. Sólo los árboles del primer plano se perfilan con nitidez, lo que nos permite saber en qué época del año nos encontramos: lo más probable es que todavía sea otoño. Pero también podría ser la primavera. La segunda es preferible, ya que la exuberante hierba verde nos indica que ha aparecido hace poco. Y un árbol joven, que se encuentra delante, parece que acaba de empezar a coger color y tiene su propia copa.
Aunque podemos imaginarlo de otra manera: las hojas han caído primero de este árbol, como presagio del otoño y la madera se está preparando para el invierno. Tampoco es una mala versión, por cierto. Así que el cuadro da espacio a la imaginación y lo principal es no inventar demasiado la situación. De lo contrario, podemos imaginar cosas que están más allá de la imaginación del autor. Aunque quién sabe...
Кому понравилось
Пожалуйста, подождите
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Necesitas iniciar sesión
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).



















No se puede comentar Por qué?
A la izquierda, un árbol desnudo se alza esqueléticamente contra el cielo, sus ramas extendiéndose como dedos buscando algo inalcanzable. Su falta de follaje acentúa la sensación de desolación y transición, posiblemente simbolizando el paso del tiempo o una etapa de cambio. A su lado, otro árbol, más distante, se vislumbra entre la niebla, insinuando un paisaje aún mayor detrás.
En primer plano, una masa vegetal oscura domina la parte derecha de la composición. Su densidad contrasta con la transparencia del cielo y el vacío del campo abierto, creando una barrera visual que separa al espectador del resto del paisaje. Dentro de esta masa arbórea, se distingue una pequeña figura humana sobre lo que parece ser un tronco o registro de madera. La escala reducida de la figura en relación con el entorno enfatiza su insignificancia frente a la inmensidad de la naturaleza.
La paleta cromática es limitada y terrosa: predominan los tonos grises, marrones y verdes apagados. Esta elección contribuye a la atmósfera sombría y contemplativa de la obra. La pincelada es suelta y visible, lo que refuerza la impresión de espontaneidad y naturalidad.
Más allá de una simple representación del paisaje, esta pintura parece explorar temas como la soledad, la fugacidad de la vida y la relación entre el hombre y la naturaleza. El espectador se invita a la reflexión sobre la fragilidad humana frente a la inmensidad del mundo que nos rodea. La figura solitaria en el tronco podría interpretarse como un símbolo de introspección o una metáfora de la condición humana, buscando refugio en medio de un paisaje vasto e impersonal. El uso de la luz y la sombra sugiere una búsqueda de esperanza o claridad en medio de la incertidumbre.