Hermitage ~ part 03 – Hau Edward Petrovich - the Mariinsky Palace in St. Petersburg. Blue room
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El color dominante es un azul profundo, presente tanto en las paredes como en los pesados cortinajes que cubren amplias ventanas, veladas tras un denso tejido. Este tono, asociado a la nobleza y al poder, se ve atemperado por el dorado abundante en la ornamentación del techo y los muebles. El techo, con su intrincada decoración de cartelas, guirnaldas y motivos florales, resulta casi opulento, contrastando sutilmente con la sobriedad formal de las paredes.
El mobiliario es característico de una época marcada por el neoclasicismo y el rococó tardío: sillones tapizados en terciopelo azul oscuro, sillas con respaldo capitonado, mesas de centro adornadas con objetos decorativos como jarrones y esculturas. Una estatua marmórea de un personaje clásico se alza sobre un pedestal, añadiendo una nota de refinamiento intelectual a la escena. Se percibe una cuidada disposición de los elementos, buscando crear una atmósfera de elegancia y formalidad.
En el plano pictórico, la luz juega un papel crucial. Además de la iluminación proveniente de la lámpara central, se intuyen destellos de luz natural que filtran a través de las cortinas, creando reflejos sutiles en los objetos metálicos y acentuando la textura de los tejidos. La técnica del artista sugiere una meticulosa atención al detalle, evidenciada en la representación precisa de las texturas (la seda de los cortinajes, el mármol de la estatua, el brillo del oro).
Más allá de la mera descripción física, esta pintura parece sugerir un subtexto relacionado con el poder y la ostentación. La riqueza de los materiales, la grandiosidad del espacio y la cuidada disposición de los objetos transmiten una sensación de autoridad y privilegio. La presencia de retratos en las paredes sugiere una genealogía familiar importante, mientras que la estatua clásica alude a un ideal de belleza y cultura heredados del pasado. La estancia, aunque lujosa, se presenta como un espacio formal, quizás destinado a recibir invitados importantes o para ceremonias oficiales, más que para la vida cotidiana. La atmósfera general es de quietud y solemnidad, invitando a la contemplación y al respeto por el entorno.