Alte und Neue Nationalgalerie – Anselm Feuerbach (1829 - 1880) - Memory about Tivoli
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, dos figuras juveniles se destacan sobre la roca. Una de ellas, ataviada con una túnica azul y un sencillo vestido blanco adornado con hojas de laurel, permanece sentada en posición relajada, su rostro elevado hacia el cielo como absorta en una reflexión o evocación. Su expresión es serena, casi soñadora, sugiriendo una conexión íntima con la naturaleza circundante. A sus pies, otro joven, desnudo hasta la cintura y cubierto con un manto rojo, interpreta una melodía con un instrumento de cuerda – posiblemente una laud -. Su postura es más dinámica que la de su compañero; el gesto de tocar el instrumento implica una actividad creativa y una cierta vitalidad contrastando con la quietud de la figura femenina.
La composición se articula en torno a esta dualidad: la contemplación pasiva frente a la expresión activa, lo femenino frente a lo masculino, la introspección frente a la creación artística. El paisaje actúa como un telón de fondo idealizado, un refugio idílico que podría representar un recuerdo personal o una fantasía nostálgica. La cascada, elemento central del paisaje, simboliza el flujo del tiempo y la naturaleza efímera de los momentos felices.
La paleta cromática es dominada por tonos verdes, azules y ocres, contribuyendo a la atmósfera sombría y melancólica. El uso de la luz es sutil; no ilumina directamente las figuras, sino que crea sombras y contrastes que acentúan su dramatismo. La técnica pictórica parece buscar una idealización clásica, con figuras estilizadas y un paisaje tratado de manera convencional.
Más allá de lo evidente, se intuye una reflexión sobre el paso del tiempo, la memoria y la búsqueda de la belleza en la naturaleza. El cuadro evoca una sensación de anhelo por un pasado perdido o un paraíso inalcanzable, donde la armonía entre el hombre y su entorno es palpable. La escena, aunque aparentemente sencilla, encierra una complejidad emocional que invita a la contemplación y al análisis profundo.