Jan Brueghel The Elder – Orpheus Sings before Pluto and Proserpine in the Underworld
Ubicación: Palazzo Pitti, Firenze.
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A ambos lados del músico se despliegan figuras mitológicas. A la izquierda, una figura femenina con atuendo rojo levanta los brazos en un gesto de sorpresa o admiración; a su lado, una criatura híbrida, mitad hombre y mitad serpiente, observa atentamente. En el segundo plano, se distinguen dos personajes principales: una pareja sentada sobre un trono, posiblemente representando a gobernantes del inframundo. La mujer, vestida con ropas suntuosas, parece mostrar una expresión ambivalente, mientras que su compañero la observa con una mirada severa.
El fondo de la obra es particularmente denso y recargado. Se aprecia una multitud de criaturas grotescas: espíritus atormentados, demonios alados, figuras encadenadas y seres monstruosos que pueblan el paisaje infernal. Una estructura arquitectónica imponente, con arcos y columnas, se eleva en la parte superior del cuadro, contribuyendo a la sensación de opresión y grandiosidad. Un río oscuro serpentea por el centro de la composición, separando las diferentes áreas del inframundo.
La pintura sugiere una reflexión sobre el poder de la música y su capacidad para influir incluso en los habitantes del más allá. La serenidad del músico contrasta con la angustia de las almas condenadas, sugiriendo quizás que el arte puede trascender la muerte y ofrecer un consuelo efímero ante la inevitabilidad del destino. La presencia de figuras mitológicas como Plutón y Proserpina refuerza la temática del inframundo y la exploración de los límites entre la vida y la muerte.
El uso abundante de detalles, la riqueza cromática y la complejidad compositiva denotan una intención de representar un mundo sobrenatural, donde el orden clásico se mezcla con elementos fantásticos y grotescos. La obra invita a la contemplación sobre temas universales como el amor, la pérdida, el poder y la redención, todo ello dentro del contexto de una narrativa mitológica profundamente arraigada en la tradición occidental. La disposición de las figuras y la iluminación teatral sugieren un relato dramático, posiblemente una súplica o negociación ante los dioses del inframundo.