Jan Brueghel The Elder – La Abundancia y los Cuatro Elementos
Ubicación: Prado, Madrid.
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En primer plano, tres figuras masculinas desnudas se disponen sobre un lecho de frutas y hojas. Uno de ellos extiende su mano en un gesto que podría interpretarse como ofrecimiento o recepción; otro, recostado, parece contemplar el conjunto con una expresión serena. La figura central, femenina y vestida con un manto translúcido que revela sus formas, levanta ambas manos hacia el cielo, adoptando una postura de triunfo y generosidad. Su cabello está adornado con hojas y frutos, reforzando la idea de fertilidad y abundancia.
En los planos superiores, dos figuras aladas, posiblemente putti o ángeles, revolotean en un movimiento dinámico que contrasta con la quietud de las figuras inferiores. Uno de ellos sostiene una rama, quizás un símbolo de paz o victoria. La disposición de estos seres celestiales contribuye a la sensación de jerarquía y orden cósmico.
La paleta cromática es rica y cálida, dominada por tonos dorados, verdes y ocres. El uso del claroscuro es sutil pero efectivo para modelar las figuras y crear una sensación de volumen. La atención al detalle en la representación de los frutos, las hojas y las texturas de la piel denota un virtuosismo técnico considerable.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas relacionados con la fertilidad, la prosperidad, el orden natural y la divinidad. El gesto de la figura femenina central sugiere una donación generosa, mientras que la presencia de los elementos naturales (frutas, hojas, árboles) refuerza la idea de abundancia y vitalidad. La inclusión de las figuras aladas introduce un elemento trascendental, sugiriendo una conexión entre el mundo terrenal y el celestial. El conjunto evoca una visión idealizada del paraíso o un jardín edénico, donde la armonía y la prosperidad reinan por encima de cualquier conflicto o carencia. La composición, con su disposición piramidal y sus figuras interconectadas, transmite una sensación de equilibrio y estabilidad, características propias del arte manierista que busca la perfección formal y la elegancia en la representación.