Jan Brueghel The Elder – The Garden of Eden with the fall of man
Ubicación: Museum of Fine Arts (Szépművészeti Múzeum), Budapest.
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La composición se organiza alrededor de un árbol central, prominente por su tamaño y la densidad de sus ramas, que se extienden hacia el cielo azul celeste. Este árbol parece ser el punto focal del espacio, aunque no domina completamente la escena; más bien, invita a la mirada a recorrer todo el paisaje. La perspectiva es amplia, sugiriendo un territorio vasto e inexplorado que se extiende hasta una lejana línea de montañas brumosas.
En el plano central, dos figuras humanas destacan por su desnudez y cercanía al árbol central. Una figura femenina, presumiblemente Eva, ofrece a la masculina – Adán – un fruto brillante, posiblemente una manzana o pera. Sus gestos son sutiles pero cargados de significado; hay una mezcla de curiosidad, tentación y quizás, una incipiente conciencia de su propia vulnerabilidad. La expresión en sus rostros es ambigua, no necesariamente de culpa o arrepentimiento, sino más bien de un despertar a la realidad.
Subyace en esta representación una reflexión sobre la naturaleza humana y el origen del mal. La abundancia de la creación natural contrasta con la inminente pérdida de la inocencia que se vislumbra en la interacción entre los dos personajes centrales. La escena no es simplemente una descripción de un lugar físico, sino una alegoría sobre la elección, la desobediencia y las consecuencias del conocimiento. La armonía aparente del paraíso se ve amenazada por el acto de comer el fruto prohibido, que marca el inicio de una nueva era caracterizada por la conciencia, el sufrimiento y la separación. La presencia de los animales, en su estado natural e inalterado, sirve como un recordatorio de la pureza perdida y la fragilidad del equilibrio original. La meticulosa atención al detalle en la representación de la flora y fauna sugiere una valoración de la belleza del mundo creado, a la vez que anticipa su inevitable transformación.