Jan Brueghel The Elder – Forest landscape with hunters and dogs with views of the city across the river
Ubicación: Private Collection
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, el autor ha dispuesto un grupo de figuras humanas y caninas. Un hombre, vestido con ropajes rojizos, se encuentra agachado, aparentemente en actitud de observación o preparación para la caza. Dos perros, de porte faldero, le acompañan, mostrando una expectación similar. La disposición de estas figuras sugiere una actividad humana intrusiva en el entorno natural, un elemento que será crucial para comprender las capas de significado presentes en la obra.
El bosque se muestra como un espacio denso y sombrío, dominado por árboles de follaje exuberante. El tratamiento minucioso de cada hoja individual revela una maestría técnica considerable, pero también contribuye a crear una sensación de opresión y misterio. La luz, filtrándose entre las ramas, genera contrastes dramáticos que acentúan la profundidad del espacio.
En el plano de fondo, la ciudad se alza como un contrapunto a la naturaleza salvaje que predomina en primer plano. Su arquitectura, aunque difusa por la distancia, sugiere una sociedad organizada y civilizada. El río que la atraviesa actúa como una barrera visual, separando los dos mundos representados: el del hombre cazador y el de la vida urbana.
La composición invita a múltiples interpretaciones. Podría entenderse como una alegoría sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, donde la caza simboliza la dominación humana sobre el mundo natural. La presencia de la ciudad en el fondo sugiere un futuro posible, uno que implica la expansión de la civilización y la transformación del paisaje. También se puede leer como una reflexión sobre la fragilidad de la vida, con los perros representando la lealtad y la dependencia, mientras que el hombre encarna la ambición y el control.
El uso de la perspectiva atmosférica, que difumina los detalles de la ciudad distante, refuerza la sensación de distancia emocional entre los dos mundos representados. La paleta de colores, dominada por tonos verdes y marrones, contribuye a crear una atmósfera melancólica y contemplativa. En definitiva, esta pintura no es simplemente una representación de un paisaje boscoso; es una reflexión compleja sobre la condición humana y su lugar en el universo.