Jan Brueghel The Elder – Musician Angels
Ubicación: Pinacoteca Ambrosiana, Milano.
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En el plano superior, una multitud de ángeles, representados con una marcada sensualidad y dinamismo, participan en una celebración musical. Instrumentos diversos – laúd, flauta, violín, trompeta – son manejados con destreza por las figuras, creando una atmósfera festiva y armoniosa. La luz, intensa y dorada, emana desde el centro de la composición, iluminando a los ángeles y acentuando su belleza idealizada. La disposición de estos seres celestiales es compleja; se entrelazan y superponen, generando un efecto de movimiento continuo y una sensación de abundancia casi abrumadora.
En contraste con esta exaltación celestial, el plano inferior muestra a otros ángeles interactuando en un paisaje bucólico. Estos ángeles son más pequeños, sus expresiones más inocentes y sus acciones más lúdicas: recolectan flores, juegan entre la vegetación, observan el horizonte. La paleta de colores aquí es más terrosa, con verdes y azules predominantes que evocan la naturaleza y la tranquilidad. Esta zona inferior funciona como un contrapunto a la exuberancia del cielo, sugiriendo una conexión entre lo divino y lo mundano.
El uso de la luz es fundamental para el significado general de la obra. La luminosidad intensa en la parte superior simboliza la divinidad, la gracia celestial y la música como expresión de lo sagrado. La disminución gradual de la luz hacia el plano inferior sugiere una transición desde lo espiritual a lo terrenal, pero sin romper la conexión entre ambos planos.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de armonía, celebración y la relación entre el cielo y la tierra. La música, omnipresente en toda la composición, no es solo un elemento decorativo, sino que representa una forma de comunicación divina, un lenguaje universal capaz de trascender las barreras terrenales. La presencia de los ángeles, tanto en su faceta celestial como en su interacción con la naturaleza, sugiere una visión del mundo donde lo sagrado y lo profano coexisten en perfecta armonía. La abundancia de figuras y detalles invita a una contemplación pausada, recompensando al espectador con una experiencia visual rica y compleja.