Jan Brueghel The Elder – Allegory of Summer
Ubicación: Private Collection
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En el centro, una figura femenina, vestida con ropajes azules y dorados, ocupa una posición central. A su alrededor, un grupo de personajes, tanto hombres como mujeres, participan en actividades relacionadas con la recolección de frutos y flores. Algunos sostienen cestas rebosantes de abundancia, mientras que otros parecen ofrecer ofrendas o participar en algún tipo de ritual. La presencia de niños, algunos aferrados a las figuras adultas, refuerza la idea de fertilidad y continuidad generacional.
La luz incide de manera desigual sobre la escena, creando contrastes entre zonas iluminadas y otras sumidas en una penumbra más profunda. Esta técnica acentúa el dramatismo del conjunto y dirige la atención hacia los personajes principales. El paisaje que se extiende al fondo, con sus suaves colinas y cielos despejados, contrasta con la opulencia del primer plano, sugiriendo un mundo de posibilidades y promesas.
La disposición de las figuras no es casual; se observa una jerarquía visual que enfatiza la importancia de la figura central femenina. Su mirada, dirigida hacia arriba, podría interpretarse como una referencia a lo divino o a una fuerza superior que preside la escena. La profusión de frutas y flores, símbolos tradicionales de abundancia y prosperidad, refuerza esta interpretación.
En el plano inferior, un personaje femenino desnudo, reclinado sobre una cama de frutos, parece ofrecer una representación más terrenal y sensual del tema central. Su presencia introduce una nota de erotismo que se contrapone a la solemnidad de las figuras superiores. Esta dualidad entre lo celestial y lo terreno es característica de muchas alegorías renacentistas y barrocas.
La composición en su conjunto transmite un mensaje de celebración de la vida, la fertilidad y la abundancia. El artista parece querer evocar una época dorada, donde la naturaleza se muestra generosa y los seres humanos viven en armonía con ella. La complejidad de la escena invita a múltiples interpretaciones, pero el tema central –la personificación del verano– es innegable.