Jan Brueghel The Elder – Feast of the Gods
Ubicación: National Gallery, Prague (Národní Galerie).
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El foco central recae en una figura femenina vestida con un manto rojo y dorado, sentada sobre un lecho de frutas exóticas y flores. Su expresión es serena y contemplativa, mientras recibe ofrendas de figuras masculinas que se arrodillan a sus pies. A su alrededor, una multitud de personajes participa en la celebración: algunos beben de copas, otros conversan animadamente, y otros aún parecen deleitarse con los placeres sensoriales del momento. La presencia de niños desnudos, jugando entre las figuras adultas, refuerza la atmósfera de despreocupación y abundancia.
En el primer plano, a la izquierda, se aprecia un grupo de hombres musculosos, algunos semidesnudos, que parecen participar en una especie de ritual o danza. Su postura y expresión sugieren fuerza física y vitalidad. A la derecha, una figura masculina yacente, con una expresión de languidez, completa la composición, creando una sensación de equilibrio y simetría.
En el cielo, dos querubines flotan entre las ramas, esparciendo flores sobre los asistentes a la fiesta. Este detalle introduce un elemento de divinidad y gracia celestial en la escena terrenal.
La paleta cromática es rica y vibrante, dominada por tonos cálidos como el rojo, el dorado y el ocre, que evocan sensaciones de alegría, prosperidad y sensualidad. La técnica pictórica es fluida y detallista, con una atención meticulosa a la representación de las texturas: la suavidad de la piel, la tersura de las frutas, la rugosidad de la roca.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con el poder, la fertilidad, la abundancia y los placeres terrenales. La figura central femenina podría interpretarse como una personificación de la naturaleza o una diosa asociada a la prosperidad y la generosidad. La escena en su conjunto sugiere un mundo utópico donde las preocupaciones mundanas se desvanecen ante la celebración de la vida y el goce de los sentidos, aunque también puede insinuar una crítica implícita a la decadencia y al exceso. La presencia de figuras masculinas sometidas a la femenina podría sugerir una inversión de roles o una reflexión sobre las dinámicas del poder.