Jan Brueghel The Elder – Flowers in a Basket and a Vase
Ubicación: National Gallery of Art, Washington.
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La composición se articula principalmente alrededor de una cesta de mimbre rebosante de flores. Se observa una profusión de especies: rosas pálidas, claveles, amapolas, tulipanes, margaritas y otras flores menos identificables, todas mezcladas con ramitas y follaje que sugieren un origen natural y espontáneo. La cesta no está perfectamente llena; algunas flores se desbordan, creando una sensación de abundancia casi descontrolada.
A la derecha del conjunto principal, un pequeño jarrón contiene unas pocas flores silvestres, incluyendo tulipanes azules y amarillos, junto con pequeñas flores blancas que recuerdan a las margaritas. Una flor solitaria, aparentemente separada del resto, se extiende sobre el plano horizontal, su tallo delgado creando una línea diagonal que guía la mirada hacia el borde inferior de la composición.
La paleta cromática es rica y variada, dominada por tonos pastel como el rosa, el amarillo pálido y el blanco, pero con toques más intensos de rojo y azul. La técnica pictórica parece buscar la fidelidad en la representación de las texturas: la rugosidad del mimbre, la delicadeza de los pétalos, la tersura de los tallos.
Más allá de una simple descripción botánica, esta pintura invita a reflexiones sobre la fugacidad de la belleza y el paso del tiempo. La abundancia floral, aunque exuberante, sugiere también un proceso de decadencia; las flores que se desbordan de la cesta, la flor caída al suelo, todo apunta a la naturaleza efímera de la vida. El contraste entre la vitalidad de las flores y la oscuridad del fondo podría interpretarse como una metáfora sobre la existencia humana, atrapada entre la alegría transitoria y la inevitabilidad de la muerte. La disposición aparentemente casual de los elementos sugiere una reflexión sobre el orden natural frente al artificio humano, donde incluso en un arreglo cuidadosamente compuesto, persiste la huella de lo salvaje e indomable.