Henri Matisse – img289
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El autor ha dispuesto varios elementos que sugieren un ambiente doméstico, aunque descontextualizado y estilizado. En primer plano, destaca la presencia de un perro amarillo, representado de forma simplificada y casi esquemática, que se extiende horizontalmente en la parte inferior del lienzo. Su postura transmite una sensación de quietud o incluso de abandono.
Un mueble con elaborados adornos ocupa el centro de la composición, sirviendo como soporte para una colección heterogénea de objetos: un jarrón de formas sinuosas, plantas verdes y un ramo de flores rojas que aportan un toque de vitalidad al conjunto. A su lado, se aprecia una mesa más pequeña con elementos decorativos adicionales.
Dos paneles verticales dividen la escena en dos mitades. El panel izquierdo presenta una ventana rectangular con celosías negras que enmarcan una vista fragmentada del exterior, donde se intuyen formas vegetales y arquitectónicas. El panel derecho muestra un sillón de líneas curvas y colores contrastantes (azul y amarillo), junto a una manzana verde, símbolo recurrente asociado a la tentación o al conocimiento.
La perspectiva es deliberadamente distorsionada; los objetos parecen flotar en el espacio sin una lógica espacial convencional. Esta ausencia de profundidad y la simplificación de las formas sugieren una intención más allá de la mera representación realista. Se percibe un interés por explorar la expresividad del color, la forma y la composición, priorizando la emoción sobre la fidelidad a la realidad.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una reflexión sobre el aislamiento o la fragmentación de la experiencia humana. La yuxtaposición de elementos dispares y la distorsión de la perspectiva contribuyen a crear una atmósfera onírica e inquietante. El perro, con su actitud apática, podría simbolizar la soledad o la indiferencia ante un mundo caótico. La manzana, por su parte, evoca temas de deseo, conocimiento y posible pérdida. En definitiva, se trata de una pintura que invita a la contemplación y a la interpretación subjetiva, más allá de una lectura literal de los elementos representados.