Swiss artists – Grob Conrad Bacchanale
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El grupo principal se compone de figuras masculinas con atributos asociados a Dioniso, dios del vino y la fertilidad: orejas puntiagudas, cabellos enmarañados, piel cubierta de pelaje. Uno de ellos, situado en el primer plano, parece ser el líder o figura central, su rostro marcado por una expresión de satisfacción y dominio. A su alrededor, otros personajes participan en un ambiente de relajación y placer, algunos reclinados sobre telas blancas, otros observando con curiosidad a un pequeño perro negro que olisquea unas frutas expuestas en una cesta.
En el extremo derecho de la composición, una figura femenina desnuda se destaca por su blancura contrastante. Ella porta una ánfora de cerámica, gesto que sugiere la ofrenda o distribución de algún líquido, probablemente vino, reforzando así el tema central del festín y la embriaguez dionisíaca. La mirada de esta mujer es directa y desafiante, estableciendo un vínculo con el espectador y sugiriendo una invitación a participar en este ritual pagano.
El paisaje que se extiende al fondo, con edificios clásicos visibles entre los árboles, sitúa la escena en un contexto histórico-cultural específico: la Antigüedad clásica. La presencia de estas estructuras arquitectónicas sugiere una conexión con la civilización griega o romana, y evoca la idea de un mundo donde los placeres terrenales y las celebraciones religiosas eran parte integral de la vida cotidiana.
Más allá de la representación literal de un bacanal, la obra parece explorar temas más profundos relacionados con la naturaleza humana: el deseo, la libertad, la transgresión de las normas sociales y la conexión con lo instintivo. La yuxtaposición de figuras humanas y animales, la ausencia de restricciones morales y la exuberancia del paisaje sugieren una celebración de la vida en su forma más pura e incontrolable. El uso de la luz y el color contribuye a crear una atmósfera de ensueño y misterio, invitando al espectador a sumergirse en este mundo de placeres prohibidos y pasiones desatadas. La composición, con su distribución equilibrada de figuras y elementos, transmite una sensación de armonía y plenitud, incluso en medio del caos aparente.