Part 4 Louvre – Three Monkeys Stealing Fruit -- Snyders or Snijders, Frans (1579-1657)
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La composición se articula alrededor de una cesta rebosante de abundancia: uvas, melones, granadas, peras, manzanas y otras frutas exóticas se mezclan en un despliegue visual de color y textura. Alrededor de la cesta, el suelo está salpicado con frutos dispersos, algunos aún intactos, otros ya parcialmente consumidos por los monos. Una fuente de porcelana blanca contiene una mezcla de fruta blanca, creando un contraste notable con las tonalidades cálidas del resto de la composición.
Los primates, protagonistas indiscutibles, exhiben una variedad de actitudes y expresiones. Uno se aferra a una fruta amarilla, su rostro distorsionado en una mueca de deleite o quizás sorpresa. Otro, situado más al fondo, extiende una mano hacia un racimo de uvas, mientras que un tercero parece observar la escena con curiosidad desde el borde del marco. Un cuarto mono, en primer plano, se encuentra parcialmente oculto tras una calabaza, su postura sugiriendo una actitud juguetona y traviesa.
La iluminación es teatral, resaltando los volúmenes de las frutas y enfatizando la textura peluda de los animales. La profundidad del campo es limitada; el fondo, oscuro y difuso, se reduce a un sugerente paisaje boscoso que aporta una sensación de misterio y distancia.
Más allá de la mera representación de una escena bucólica, esta pintura parece aludir a temas más complejos. El acto de robar, inherente a la acción de los monos, podría interpretarse como una alegoría de la tentación, el exceso o incluso la transgresión de las normas sociales. La abundancia de alimentos, presentada de manera tan desordenada y profana, invita a reflexionar sobre la naturaleza efímera del placer y la inevitabilidad de la decadencia. La presencia de los animales, libres de las restricciones humanas, sugiere una crítica implícita a la civilización y sus convenciones. La escena, en su conjunto, evoca un sentido de vitalidad descontrolada y una celebración hedonista de los sentidos.