Part 4 Louvre – Aelbert Cuyp -- Landscape with Shepherds and Flock, near Rhenen
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En el extremo izquierdo, un hombre con atuendo rústico, sentado sobre un montículo cubierto de vegetación, toca una flauta. A su lado, dos niños, vestidos con ropas oscuras y portando un cayado, parecen escuchar absortos la melodía. La figura del músico, con su rostro parcialmente oculto bajo el ala de un sombrero, irradia una atmósfera de tranquilidad y contemplación.
El plano medio está dominado por un rebaño de ganado bovino, representado en diversas posturas: algunos descansan plácidamente sobre la hierba, otros beben agua del cuerpo acuático que se extiende ante ellos. La luz incide sobre sus pelajes, revelando una rica gama de tonos ocres y dorados que contribuyen a la sensación de calidez y vitalidad.
La línea de horizonte está definida por un cielo cubierto de nubes algodonosas, que sugieren la inminencia de un cambio atmosférico. A lo lejos, se divisan las torres de una ciudad o poblado, indicando la presencia de la civilización en contraste con la naturaleza salvaje y extensa del paisaje. La perspectiva aérea es notable; los elementos más lejanos se atenúan en color y detalle, creando una sensación de profundidad y distancia.
La composición general transmite una impresión de armonía y equilibrio. El artista ha logrado capturar la esencia de la vida rural holandesa, con su conexión intrínseca entre el hombre, el animal y la naturaleza. La presencia del músico sugiere un momento de pausa y reflexión en medio de la rutina diaria, mientras que la vastedad del paisaje evoca una sensación de libertad y espacio abierto.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una alegoría sobre la sencillez de la vida rural y su contraste con la complejidad de la sociedad urbana. La música, el ganado y el paisaje natural simbolizan los valores fundamentales de la comunidad campesina: la laboriosidad, la conexión con la tierra y la búsqueda de la armonía interior. El uso de la luz y la sombra contribuye a crear una atmósfera melancólica pero esperanzadora, que invita al espectador a contemplar la belleza efímera del mundo natural. La disposición de los elementos sugiere un orden cósmico, donde cada criatura y elemento tiene su lugar en el esquema general.