Part 4 Louvre – Bartolomeo Schedoni (c. 1578-1615) -- Holy Family
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El anciano, situado a la izquierda, se inclina hacia adelante, apoyándose en un bastón que parece sostener su peso. Su rostro está marcado por profundas arrugas, testimonio del paso del tiempo y posiblemente de una vida dedicada a la contemplación o al trabajo manual. Observa con atención a la mujer, cuyo gesto sugiere una comunicación silenciosa entre ambos.
La mujer ocupa el centro de la composición. Viste un manto azul que envuelve su figura, acentuando sus facciones delicadas y su mirada serena. Sostiene en brazos al niño, quien se apoya en ella con una expresión melancólica o pensativa. La mano de la mujer apunta hacia el niño, como si señalara algo importante o quisiera dirigir su atención a un punto específico fuera del plano pictórico.
El niño, situado en primer plano, destaca por su anatomía robusta y sus pies descalzos. Su mirada es directa e intensa, transmitiendo una mezcla de inocencia y sabiduría. La luz incide sobre su rostro y extremidades, resaltando la textura de su piel y creando un contraste con las zonas más oscuras del fondo.
La paleta cromática se caracteriza por tonos cálidos y terrosos, dominados por el azul del manto, el blanco de la túnica del niño y los ocres y grises que definen la figura del anciano. La luz es suave y difusa, creando una atmósfera de recogimiento y devoción.
En cuanto a los subtextos, se puede interpretar esta escena como una representación de la Sagrada Familia, aunque sin elementos iconográficos explícitos. El anciano podría simbolizar la sabiduría ancestral o el papel del patriarca en la familia. La mujer encarna la maternidad y la protección, mientras que el niño representa la esperanza y el futuro. La composición sugiere una relación compleja entre los personajes, marcada por el respeto, la ternura y quizás también por cierta melancolía o preocupación. El gesto de la mujer al señalar al niño invita a la reflexión sobre su destino y su papel en un plan divino superior. La presencia del libro abierto a los pies del anciano podría simbolizar el conocimiento, la fe o la ley divina. En general, la pintura evoca una sensación de quietud, contemplación y devoción religiosa.