Part 4 Louvre – Sébastien Bourdon (1616-1671) -- Descent from the Cross
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El cuerpo principal, yacente sobre una plataforma tosca, exhibe una anatomía detallada, marcada por los signos del sufrimiento: las heridas visibles, la palidez de la piel, la rigidez en la postura. La luz incide directamente sobre él, acentuando su vulnerabilidad y enfatizando el carácter trágico del momento.
A la derecha, un hombre de rostro arrugado y barba blanca sostiene el cuerpo con firmeza, mientras que a la izquierda una mujer joven, vestida con ropas ocres, se inclina con gesto de profundo dolor para secar las lágrimas que ruedan por sus mejillas. Su expresión transmite una mezcla de angustia y resignación. Una figura infantil, apenas esbozada, se aferra a su falda, añadiendo un elemento de conmoción y fragilidad al conjunto.
En la parte superior, una mujer cubierta con un manto azul observa la escena con semblante afligido. Su mirada, dirigida hacia el cuerpo descendido, sugiere una mezcla de dolor maternal y contemplación piadosa. Una figura adicional, parcialmente visible en penumbra, se encuentra a su lado, contribuyendo a la sensación de solemnidad y recogimiento.
La paleta cromática es dominada por tonos terrosos – ocres, marrones, dorados – que evocan el polvo, la tierra y la muerte. El azul del manto contrasta con estos colores cálidos, aportando una nota de serenidad y espiritualidad a la composición. La oscuridad circundante acentúa la intensidad de la luz focalizada sobre los personajes principales, creando un efecto dramático y concentrando la atención en el núcleo emocional de la escena.
Subyace en esta representación una profunda reflexión sobre el sufrimiento humano, la pérdida y la compasión. La disposición de las figuras, la expresión de sus rostros y la atmósfera general sugieren una experiencia de duelo colectivo, un momento de íntima conexión entre los presentes ante la tragedia. La imagen invita a la contemplación silenciosa y a la reflexión sobre la fragilidad de la vida y el poder del amor en medio del dolor.