part 2 American painters – William Sidney Mount (1807-1868) - The Power of Music (1847 The Cleveland Museum of Art)
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En primer plano, un hombre afroamericano se encuentra de pie junto a una puerta abierta, con una expresión de evidente deleite en su rostro. Su postura es relajada, con las manos apoyadas en el cuerpo y un sombrero a sus pies, lo que sugiere una actitud despreocupada y cercana al disfrute pleno del momento musical. La vestimenta, aunque sencilla –un chaleco sobre camisa y pantalones de trabajo– denota cierto cuidado personal.
En la parte central de la composición, dos figuras escuchan atentamente a un violinista. Uno de ellos, sentado en un taburete bajo, parece sumergido por la música, mientras que el otro, con una expresión más contenida, observa al músico con atención. La disposición de estos personajes sugiere una jerarquía informal, donde el violinista ocupa una posición central y el hombre afroamericano se sitúa como observador privilegiado.
El suelo del granero está cubierto de paja seca, lo que refuerza la sensación de un entorno rural y humilde. A los pies del hombre de pie, se aprecian objetos cotidianos: una jarra de cerámica y un pico, elementos que contribuyen a la autenticidad de la escena y sugieren el trabajo diario como parte integral de este contexto.
La pintura plantea interrogantes sobre las relaciones sociales en la época representada. La presencia de un hombre afroamericano en una posición aparentemente relajada y cercana al disfrute musical, junto con la actitud receptiva de los otros personajes, podría interpretarse como una sutil crítica a las convenciones raciales imperantes o, alternativamente, como una representación idealizada de la armonía social en un entorno rural. La música, por tanto, se erige como un elemento catalizador que trasciende las barreras sociales y une a los presentes en un momento compartido de placer estético. El uso del claroscuro acentúa el dramatismo de la escena, enfocando la atención en las expresiones faciales y la interacción entre los personajes, invitando al espectador a reflexionar sobre la complejidad de las relaciones humanas y el poder transformador de la música.