La Coronación de la Virgen Diego Rodriguez De Silva y Velazquez (1599-1660)
Diego Rodriguez De Silva y Velazquez – La Coronación de la Virgen
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Pintor: Diego Rodriguez De Silva y Velazquez
Ubicación: Prado, Madrid.
El cuadro fue creado por el artista en 1645. En esta época, Velázquez ya era bastante famoso. Podía pintar en muchos estilos diferentes: pintura de género, religión, historia y mitos. Velázquez tenía una caligrafía especial, única en su mano. El cuadro representa la coronación de la Virgen María con la Santísima Trinidad. El gran acontecimiento tiene lugar en el cielo, después de la Asunción de la Virgen, que iba a recibir con dignidad por su pureza, su pureza y su santidad.
Descripción del cuadro de Diego Velázquez La Coronación de María
El cuadro fue creado por el artista en 1645.
En esta época, Velázquez ya era bastante famoso. Podía pintar en muchos estilos diferentes: pintura de género, religión, historia y mitos. Velázquez tenía una caligrafía especial, única en su mano.
El cuadro representa la coronación de la Virgen María con la Santísima Trinidad. El gran acontecimiento tiene lugar en el cielo, después de la Asunción de la Virgen, que iba a recibir con dignidad por su pureza, su pureza y su santidad. El cuadro de Velázquez describe el último de los episodios de su vita, el clímax, según la Iglesia Católica Romana. Más tarde, se empezaron a representar episodios similares en las paredes de todas las iglesias cristianas.
Es la coronación que convierte a la Virgen María en la Reina del Cielo. Este acontecimiento es celebrado por la Iglesia católica, en la ortodoxia sólo existe la fiesta de la Asunción de la Virgen. Velázquez representó este acontecimiento con especial profundidad en su pintura. El rostro de la Virgen está lleno de luz, humildad y oración. Su hijo salvador y el Señor sostienen una corona de flores sobre su cabeza, que anuncia su ascensión.
Sobre sus cabezas el artista ha representado la luz divina. La Virgen María está ahora a la derecha del Señor Dios, intercediendo por los pecadores. El Espíritu Santo, representado en forma de paloma, ilumina el gran acontecimiento con una luz increíble.
Los ángeles y querubines vuelan alrededor, regocijándose y cantando a la Reina del Cielo. La imagen es hipnotizante. Con qué habilidad, seleccionó los colores, prescribió todos los detalles.
Su creación Velázquez nos hace reflexionar sobre el pecado, imbuido de pensamientos sobre el sentido de la vida y la estancia en esta tierra. El cuadro está pintado según todos los cánones cristianos. Velázquez fue un verdadero genio de la pintura en todas sus formas, dejando un gran legado que durante siglos permanece en el corazón de quienes se encuentran con su obra.
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En el lienzo se observa una escena celestial poblada por tres figuras centrales. Una mujer joven, vestida con túnicas azules y rojas, ocupa el lugar predominante en la composición; su mirada está dirigida hacia arriba, denotando devoción o receptividad. Sobre ella, un hombre mayor, de barba larga y blanca, y otro más joven, ambos ataviados con amplias telas púrpuras, extienden sus manos hacia la cabeza de la mujer.
Entre las manos de ambas figuras masculinas se despliega una corona luminosa que parece descender del cielo, simbolizando un acto de investidura o consagración. Un ave blanca, posiblemente una paloma, flota en el espacio superior, irradiando luz y reforzando la idea de lo divino.
El fondo está compuesto por nubes densas y arremolinadas, creando una atmósfera etérea y trascendental. La iluminación es dramática, con fuertes contrastes entre luces y sombras que enfatizan las figuras principales y su importancia dentro del conjunto.
La disposición de los personajes sugiere una jerarquía: las figuras masculinas actúan como otorgantes de un honor o poder a la mujer central. El color azul en el vestido de esta última puede interpretarse como símbolo de pureza, lealtad o conexión con lo celestial. La paloma, recurrente en iconografías religiosas, alude al Espíritu Santo y a la gracia divina.
La pintura parece representar una ceremonia solemne, posiblemente un acto de coronación o bendición. El énfasis en la luz, las vestimentas suntuosas y la atmósfera mística sugieren que se trata de un evento de gran significado espiritual, donde una figura femenina es elevada a un estatus superior mediante la intervención de entidades divinas. La escena podría aludir a la idea de la maternidad divina o a la exaltación de una santa en el cielo.