Diego Rodriguez De Silva y Velazquez – Los borrachos, o El triunfo de Baco
Ubicación: Prado, Madrid.
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El autor ha dispuesto a los personajes en una composición asimétrica, creando una sensación de movimiento y caos. Los rostros muestran una variedad de expresiones: desde la hilaridad descontrolada hasta la somnolencia adormecida, pasando por miradas perdidas y gestos torpes. La figura femenina, con su expresión melancólica y mirada fija en el espectador, parece ajena a la juerga que la rodea; su presencia introduce una nota de quietud y posible desaprobación moral en medio del desenfreno.
La paleta cromática es deliberadamente limitada, predominando los ocres, marrones y grises, lo cual acentúa la atmósfera opresiva y decadente. La ausencia de detalles idealizados sugiere una intención de representar la realidad sin adornos, mostrando las consecuencias físicas y psicológicas del consumo excesivo de alcohol.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas como el exceso, la degradación humana y la dicotomía entre la razón y los instintos primarios. La figura femenina podría interpretarse como una alegoría de la virtud o la cordura, contrastada con la pérdida de control que exhiben los hombres. La escena evoca un ambiente festivo pero también inquietante, donde el placer se confunde con la desintegración moral. Se intuye una crítica implícita a las costumbres sociales y a la búsqueda desenfrenada del placer efímero. La composición, en su conjunto, invita a la reflexión sobre los límites de la indulgencia y sus consecuencias.