Joaquin Sorolla y Bastida – #26437
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta de colores es rica y vibrante, dominada por tonos verdes en diversas intensidades, contrastados con amarillos dorados que iluminan el dosel arbóreo. La luz parece provenir de una fuente difusa, posiblemente el sol filtrándose entre las hojas, generando destellos y reflejos que animan la superficie pictórica. La pincelada es suelta y expresiva, construyendo formas a través de toques rápidos y empastados, más que mediante contornos definidos.
El arco, aunque arquitectónico, se integra perfectamente en el entorno natural. Su presencia sugiere una transición, un umbral entre dos espacios: uno inmediato, marcado por la vegetación salvaje, y otro, insinuado tras el arco, de mayor formalidad o quizás, misterio. La arquitectura visible a través del arco –una estructura con elementos decorativos– introduce una nota de civilización en este paisaje aparentemente natural, pero sin perturbar su armonía general.
Más allá de la descripción literal, la pintura evoca sensaciones de calma y contemplación. La densa vegetación crea una sensación de intimidad y refugio, mientras que la luz dorada sugiere un momento de serenidad y belleza efímera. El uso del color y la pincelada contribuyen a una atmósfera onírica, donde la realidad se difumina y los límites entre lo visible y lo imaginado se desdibujan. Se percibe una intención de capturar no tanto el aspecto literal del jardín, sino más bien su impresión sensorial y emocional en el observador. La obra invita a la reflexión sobre la relación entre la naturaleza y la cultura, y sobre la capacidad del arte para transformar la realidad en experiencia subjetiva.