Joaquin Sorolla y Bastida – #26451
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La parte superior del cuadro está dominada por una masa vegetal colgante, pintada con pinceladas gruesas y vibrantes en tonos ocres, dorados y verdes oscuros. Esta vegetación actúa como un velo que parcialmente oculta lo que se encuentra detrás, creando una sensación de misterio y limitando la visión del espectador.
Debajo de esta masa vegetal, se distinguen elementos arquitectónicos: muros blancos con toques rosados y sombras azuladas que sugieren la incidencia de la luz solar. Estos muros parecen fragmentarse y desintegrarse en el espacio, contribuyendo a la atmósfera onírica y difusa de la obra.
En el fondo, entre los muros y bajo la vegetación, se intuyen reflejos acuáticos, con tonalidades azuladas y verdosas que sugieren un mar o lago tranquilo. La presencia del agua aporta una sensación de calma y serenidad al conjunto, aunque esta tranquilidad se ve matizada por la fragmentación espacial y la inestabilidad visual.
La paleta cromática es cálida y terrosa, con predominio de ocres, dorados, rosas y verdes. Sin embargo, la inclusión de azules y sombras violáceas en los muros y reflejos acuáticos introduce un contraste que dinamiza la composición y le confiere una cierta complejidad emocional.
La técnica pictórica es expresiva y gestual; las pinceladas son visibles y vigorosas, transmitiendo una sensación de espontaneidad y vitalidad. La ausencia de detalles precisos y la simplificación de las formas contribuyen a crear una atmósfera evocadora y sugerente, más que descriptiva.
Subtextualmente, la pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la naturaleza efímera de la percepción y la memoria. Los fragmentos superpuestos y la falta de perspectiva clara sugieren una realidad descompuesta, reconstruida a partir de recuerdos o impresiones subjetivas. La vegetación que oculta parcialmente el paisaje podría simbolizar los obstáculos que impiden nuestra comprensión del mundo, mientras que el agua reflejada evoca la búsqueda de un sentido oculto en las profundidades de la experiencia. En definitiva, se trata de una obra que invita a la contemplación y a la interpretación personal.