Francesco Solimena – SOLIMENA Francesco The Massacre Of The Giustiniani At Chios
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En el primer plano, la multitud se agolpa en un caos aparente. Figuras masculinas, algunas a caballo, participan en una confrontación violenta; se perciben armas, espadas y cuerpos inertes sobre el suelo. La representación de la muerte es directa y sin concesiones: rostros desfigurados por la agonía, extremidades retorcidas, sangre derramada. La disposición de los personajes sugiere un movimiento circular, una espiral de violencia que atrapa a quienes se encuentran en su centro.
Más allá del tumulto inicial, el ojo es conducido hacia una zona superior donde la atmósfera se aligera, aunque no exenta de dramatismo. Un grupo de figuras celestiales, ángeles con expresiones serenas y vestimentas vaporosas, descienden desde un cielo iluminado por una luz intensa. Esta irrupción divina contrasta fuertemente con el horror que se despliega abajo, creando una tensión visual palpable. La presencia de los ángeles podría interpretarse como una representación de la justicia divina o, quizás, como una promesa de redención para las víctimas de esta masacre.
La arquitectura que enmarca la escena es grandiosa y clásica: columnas corintias, frontones decorados y un balcón desde el cual se observan figuras ataviadas con ropas lujosas, posiblemente testigos del suceso. Esta ambientación arquitectónica eleva la tragedia a una escala épica, sugiriendo que los eventos representados tienen implicaciones de gran importancia política o social.
El uso de la luz es fundamental para crear la atmósfera general. Un fuerte contraste entre las zonas iluminadas y las sombras profundas acentúa el dramatismo de la escena y dirige la atención del espectador hacia los puntos focales: la violencia en el primer plano y la intervención divina en la parte superior. La técnica pictórica, con pinceladas sueltas y una marcada expresividad, contribuye a transmitir la intensidad emocional del momento.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la crueldad humana, la injusticia, la pérdida de la inocencia y la búsqueda de esperanza en medio de la desesperación. La yuxtaposición entre el sufrimiento terrenal y la promesa celestial invita a una reflexión sobre la naturaleza del bien y del mal, y sobre la fragilidad de la existencia humana frente a la violencia y la opresión. La composición, con su despliegue de figuras y su rica simbología, sugiere que se trata de un evento histórico de gran trascendencia, marcado por el dolor pero también por la posibilidad de una redención futura.