Francesco Solimena – SOLIMENA Francesco Saint Cajetan Appeasing Divine Anger
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El espacio celeste está poblado por un grupo numeroso de ángeles, representados con dinamismo y movimiento. Algunos levantan trompetas, como anunciando un juicio o una advertencia, mientras que otros parecen descender en espiral, envueltos en telas vaporosas de colores intensos – azules profundos, ocres dorados y púrpuras vibrantes. La paleta cromática es rica y contrastada, acentuando la sensación de conflicto entre lo terrenal y lo celestial.
En primer plano, se aprecia una multitud de figuras humanas, algunas en actitudes de temor o desesperación, otras aparentemente afectadas por el poder divino que se manifiesta. La representación de estas figuras es más esquemática, con un tratamiento menos detallado que el reservado para los ángeles y la figura central. Se intuye una jerarquía visual que enfatiza la importancia del personaje intercesor y la magnitud de la intervención divina.
El autor ha empleado una técnica pictórica fluida y expresiva, con pinceladas sueltas que contribuyen a crear una sensación de inestabilidad y movimiento constante. La luz no es uniforme; se concentra en ciertos puntos clave – el rostro del monje, las trompetas angelicales – para dirigir la atención del espectador hacia los elementos más significativos de la escena.
Subyace en esta pintura una reflexión sobre la gracia divina, la expiación y la capacidad humana para influir en el destino a través de la oración y la penitencia. La representación de la ira divina, simbolizada por las figuras angelicales que tocan la trompeta y el cielo tormentoso, contrasta con la esperanza implícita en la figura del monje, quien parece apaciguar esa furia mediante su intercesión. La composición sugiere una narrativa teológica compleja, donde la justicia divina se equilibra con la misericordia y la redención. La disposición de las figuras y el uso dramático de la luz contribuyen a generar un impacto emocional profundo en el espectador, invitándolo a contemplar los misterios de la fe.