Adolph von Menzel – Students torchlight on the Askanischen Platz
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La obra presenta una escena nocturna dominada por un intenso resplandor rojizo y anaranjado que emana de una gran hoguera central. El fuego consume estructuras indeterminadas, posiblemente edificios o montones de material combustible, creando una atmósfera caótica y perturbadora. La luz del incendio ilumina parcialmente a una multitud reunida en primer plano, aunque las figuras son mayormente siluetas oscuras e indistinguibles.
El autor ha empleado un tratamiento pictórico vigoroso, con pinceladas gruesas y empastadas que enfatizan la textura y el movimiento de las llamas y el humo. La paleta cromática se limita a tonos cálidos – ocres, marrones, rojos y naranjas – contrastados por las sombras profundas del fondo. Esta restricción contribuye a intensificar la sensación de calor y opresión.
En el cielo, difuminado entre el humo, se vislumbra vagamente un rostro humano. Su presencia es enigmática; no está claramente definido, pero su forma sugiere una figura imponente que observa la escena desde las alturas. Esta imagen espectral introduce un elemento simbólico complejo. Podría representar a una entidad divina o histórica juzgando los acontecimientos, o quizás al espíritu colectivo de aquellos afectados por el fuego.
La composición es dinámica y desequilibrada. La hoguera actúa como punto focal, atrayendo la mirada del espectador hacia el centro de la acción. Sin embargo, la multitud en primer plano y el rostro en el cielo añaden capas de significado que impiden una lectura simplista.
El contexto sugiere un evento público con connotaciones políticas o sociales. La presencia de una multitud reunida alrededor del fuego podría indicar una protesta, una revuelta o una celebración subversiva. El acto de quemar objetos – ya sean símbolos de autoridad o simplemente material combustible – implica una ruptura con el orden establecido y una expresión de desafío. La oscuridad que envuelve a las figuras sugiere un ambiente clandestino o peligroso, donde la identidad individual se diluye en favor del colectivo. La obra evoca sentimientos de angustia, incertidumbre y potencial violencia.