Adolph von Menzel – Portrait of Friederike Arnold
Ubicación: Old and New National Galleries, Museum Berggruen (Alte und Neue Nationalgalerie, Museum Berggruen), Berlin.
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En este óleo sobre lienzo se presenta a una joven de la alta sociedad, retratada de medio cuerpo y con una mirada directa al espectador. La figura femenina ocupa casi toda la extensión de la composición, lo que enfatiza su presencia e individualidad.
La mujer viste un vestido oscuro, probablemente de seda o terciopelo, con un escote pronunciado revelando sus hombros y clavículas. El blanco del interior del vestido contrasta fuertemente con el color más intenso del exterior, destacando la delicadeza de su piel. Lleva pequeñas joyas: pendientes dorados y una pulsera que insinúa cierto estatus social. Su cabello oscuro está recogido en un elaborado peinado con adornos florales a ambos lados de la cabeza.
El fondo es difuso y neutro, en tonos marrones terrosos, lo cual concentra la atención del observador en el rostro y la figura de la retratada. La iluminación es suave pero precisa, modelando los volúmenes de su cara y cuello, y creando un efecto de profundidad.
La expresión de la joven es serena y contenida, aunque se percibe una ligera melancolía en sus ojos. No hay elementos que sugieran una actividad o contexto específico; su presencia parece ser el único propósito del retrato. Esta ausencia de narrativa puede interpretarse como una representación de la idealización femenina propia de la época, donde la belleza y la virtud eran valores primordiales.
La pose es formal y elegante, típica de los retratos burgueses del siglo XIX. La rigidez en su postura sugiere un cierto decoro y control emocional. El tratamiento detallado de las texturas – el brillo de la seda, el lustre de las joyas, la suavidad de la piel – denota una habilidad técnica considerable por parte del artista.
En conjunto, la obra transmite una sensación de refinamiento, dignidad y cierta distancia emocional. Se trata de un retrato que busca capturar no solo la apariencia física de la retratada, sino también su estatus social y su carácter interior, aunque este último se presenta velado bajo una capa de formalidad y contención.