Alessandro Botticelli – Queen Vasti Leaves the Kingdom of Susa
Ubicación: Horne Museum, Florence (Museo Horne).
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El entorno arquitectónico, aunque esquemático, define el contexto: muros altos y macizos, con almenas que sugieren una fortaleza o palacio, delimitan el espacio inmediato a la figura. Estos elementos arquitectónicos no son detallados, sino más bien indicativos, enfatizando la sensación de confinamiento y la inminencia de un alejamiento forzado. La luz incide sobre ella desde un lado, resaltando las texturas del manto y delineando su silueta con una claridad que acentúa su vulnerabilidad.
El paisaje al fondo, aunque difuso, ofrece un contraste significativo con la estructura imponente. Se vislumbran árboles esbeltos y una extensión de terreno ondulado bajo un cielo pálido. Esta apertura hacia el exterior podría interpretarse como una promesa de libertad, pero también como una invitación a la incertidumbre y al exilio. La distancia entre la figura femenina y este horizonte sugiere una separación física y emocional.
La paleta cromática es contenida: predominan los tonos terrosos, el carmesí intenso del manto y el azul oscuro que lo acompaña, junto con los grises y ocres de la arquitectura. Esta elección contribuye a crear una atmósfera melancólica y austera. La pincelada es suave y uniforme, sin asperezas ni contrastes dramáticos, lo que refuerza la impresión general de quietud y resignación.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como el poder, la injusticia y la pérdida. El gesto de la mujer, su postura abatida y la arquitectura opresiva sugieren una situación de despojo y humillación. La distancia entre ella y el paisaje al fondo podría simbolizar la separación del hogar, la familia o un estatus social perdido. La ausencia de otras figuras humanas intensifica la sensación de soledad y abandono que emana de la escena. El espacio arquitectónico, con sus muros altos, funciona como una barrera visual y simbólica, acentuando el carácter irreversible de su partida.