John William Godward – Winding Wool
Ubicación: Private Collection
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La figura central es una mujer joven, ataviada con una túnica de color púrpura intenso que contrasta con la palidez de su piel. Se encuentra sentada en un sillón inusual: un trono cubierto de pieles de tigre, lo cual introduce un elemento salvaje y potencialmente peligroso en el entorno controlado del patio. Su postura es relajada, casi indolente; una mano se alza ligeramente, como si estuviera observando algo fuera del campo visual inmediato, mientras que la otra descansa sobre su regazo. Su expresión facial es difícil de interpretar: parece una mezcla entre curiosidad y aburrimiento.
En primer plano, un pequeño pedestal sostiene un jarrón de cerámica decorado con motivos florales. Junto a él, se aprecia un ramo de flores silvestres, que aportan un toque de naturalismo en este escenario predominantemente construido. La presencia de la estatua al fondo, representando una figura femenina idealizada, refuerza el carácter mitológico y atemporal de la escena.
El autor parece interesado en explorar la tensión entre civilización y naturaleza, domesticación y salvaje. La mujer, símbolo de refinamiento y cultura, se sitúa sobre un trono hecho con pieles de animales exóticos, sugiriendo una apropiación del poder natural o quizás una sutil crítica a la artificialidad de las convenciones sociales. La estatua marmórea, inmutable e idealizada, contrasta con la vitalidad, aunque contenida, de la figura humana.
El uso de la perspectiva y el detalle técnico son notables; se aprecia un meticuloso estudio de los materiales y texturas, desde la suavidad del mármol hasta la rugosidad de las pieles de tigre. La composición general transmite una sensación de quietud y contemplación, invitando al espectador a reflexionar sobre la relación entre el ser humano y su entorno, así como sobre la naturaleza del poder y la belleza. La escena, aunque aparentemente idílica, deja traslucir una sutil inquietud, un dejo de melancolía que invita a una lectura más profunda.