Edwin Lord Weeks – Weeks Edwin The Snake Charmers Bombay
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Aquí se observa una escena que parece transcurrir en un entorno exterior, probablemente de carácter exótico y tropical. Dos figuras masculinas, ataviadas con turbantes rojos prominentes, ocupan el centro del campo visual. Uno de ellos está sentado, tocando un instrumento de viento – posiblemente un shehnai o flauta similar – mientras que el otro se encuentra en una posición ligeramente más elevada, sosteniendo un tambor de doble parche.
Entre ellos, sobre una cesta de mimbre, se despliega la figura sinuosa de una serpiente, aparentemente cautivada por la música. La serpiente presenta una palidez inusual, casi albina, que contrasta con los tonos cálidos y terrosos del entorno y las vestimentas de los músicos.
La luz incide sobre las figuras desde un ángulo lateral, creando fuertes contrastes de claroscuro que acentúan la textura de sus ropas y la musculatura de sus cuerpos. El fondo se difumina en una masa vegetal densa, sugerida con pinceladas rápidas y expresivas, lo que contribuye a la sensación de profundidad y a enfocar la atención en los personajes principales.
La composición sugiere un ritual o una actuación pública. La mirada concentrada del músico que toca el instrumento, junto con la postura atenta del otro hombre, denota una atmósfera de solemnidad y control. No obstante, la presencia de la serpiente introduce un elemento de peligro latente e imprevisibilidad.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, o sobre el poder de la música para influir en lo salvaje. Los turbantes rojos, distintivos de la cultura local, podrían simbolizar tanto la identidad cultural como un cierto grado de exotización por parte del observador externo. La palidez de la serpiente podría aludir a una rareza, una desviación de lo común que intensifica su atractivo y misterio. En general, el conjunto evoca una sensación de fascinación ante lo desconocido y una sutil tensión entre control y caos.