Chaïm Soutine – Hill at Ceret
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Predominan los tonos verdes en diversas tonalidades – desde un verde oscuro y terroso hasta un verde amarillento más vibrante– que definen la estructura de las colinas. Estos se entrelazan con ocres, rojizos y marrones, creando una sensación de calidez y complejidad en la superficie. El cielo, representado en tonos azulados y grises, parece envolver la montaña, contribuyendo a una atmósfera densa y opresiva.
La técnica utilizada es fundamental para transmitir la impresión general. La pincelada no busca suavizar ni difuminar; al contrario, enfatiza la textura y la materialidad de la pintura. Las líneas son fragmentadas, angulosas, y se cruzan en múltiples direcciones, impidiendo una lectura lineal del paisaje. Esta ruptura con la perspectiva tradicional genera una sensación de inestabilidad y dinamismo.
Más allá de la mera representación visual, esta obra parece explorar temas relacionados con la fuerza de la naturaleza y la subjetividad de la percepción. La montaña no es un objeto pasivo; se presenta como una entidad activa, casi amenazante, que desafía al observador. La ausencia de figuras humanas sugiere una soledad inherente a la experiencia del paisaje, o quizás una reflexión sobre la insignificancia humana frente a la inmensidad natural.
El uso del color y la pincelada expresionista sugieren un estado emocional intenso, posiblemente ligado a la inquietud o al asombro ante el poderío de la naturaleza. La obra invita a una contemplación introspectiva, donde el paisaje se convierte en espejo de las propias emociones y reflexiones. No es tanto lo que se ve, sino cómo se siente al observar esta representación fragmentada y visceral del mundo natural.