Sebastiano Ricci – Marcus Furius Camillus, d.c.365 BC and Brennus fl.c.389 BC
Ubicación: Museum Fesch (Musée Fesch), Ajaccio.
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En el primer plano, un hombre barbudo, de edad avanzada y ataviado con una túnica amarilla, parece estar siendo conducido o presentado ante una figura central más joven, que viste una toga roja vibrante. Este último se inclina hacia adelante, sosteniendo lo que podría ser un objeto ceremonial o una herramienta de medición, apuntando hacia la ciudad que se vislumbra en el fondo. La expresión del hombre de rojo es ambigua; no parece mostrar triunfo, sino más bien una evaluación solemne y quizás incluso con cierto recelo.
A su alrededor, la multitud reacciona de diversas maneras: algunos parecen observar con curiosidad o temor, otros gesticulan con vehemencia, mientras que uno se desploma en el suelo, vencido por la situación. A la izquierda, un guerrero montado a caballo, con armadura y casco, observa la escena con una expresión severa, simbolizando quizás la autoridad militar presente. A su lado, un niño pequeño, vestido como un soldado, parece imitar los gestos del adulto, sugiriendo una transmisión de valores o una iniciación en las responsabilidades militares.
El fondo está ocupado por una ciudad amurallada, representada con cierta idealización y monumentalidad. A la derecha, una figura femenina alada, presumiblemente personificando a una divinidad (posiblemente Victoria), observa la escena desde un lugar elevado, añadiendo una dimensión de trascendencia o legitimación divina al acontecimiento representado.
La composición es dinámica, con líneas diagonales que dirigen la mirada del espectador hacia el centro de la acción y crean una sensación de movimiento y tensión. La luz incide sobre las figuras principales, resaltando sus rostros y gestos, mientras que el resto de la multitud permanece en penumbra, enfatizando su papel secundario.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la rendición, la sumisión, la justicia, el poder y la legitimidad. La presencia del hombre barbudo, posiblemente un líder vencido, junto con la figura central que lo presenta, sugiere una transición de poder o una negociación entre dos facciones. El niño soldado podría simbolizar la continuidad del imperio o la promesa de un futuro militar. La figura femenina alada introduce una dimensión religiosa o mitológica, sugiriendo que el evento está predestinado o bendecido por los dioses. La ciudad en el fondo representa no solo un lugar físico, sino también un símbolo de civilización y prosperidad, cuya suerte pende de la resolución del conflicto representado. En definitiva, se trata de una escena cargada de simbolismo, que invita a la reflexión sobre la naturaleza del poder, la guerra y la paz.