Claus Sluter – Sluter Tomb of Philip the Bold Duke of Burgundy
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El individuo yacente, vestido con ropajes que denotan nobleza –un manto blanco drapeado sobre una túnica ricamente adornada– parece descansar en un sueño profundo, aunque la rigidez de su postura revela la inmovilidad de la muerte. Su rostro, ligeramente inclinado hacia el lado, exhibe una expresión serena, casi apacible, que busca mitigar la tristeza inherente a la pérdida. Una mano sostiene lo que podría interpretarse como un objeto religioso o un símbolo de poder, mientras que la otra se extiende en un gesto ambiguo, quizás de súplica o bendición.
A su derecha, una figura alada, presumiblemente un ángel o querubín, se encuentra de pie, extendiendo sus alas doradas en un movimiento que evoca tanto protección como ascensión celestial. La luz tenue que ilumina la escena parece emanar de esta figura, enfatizando su papel como intermediario entre el difunto y lo divino.
Debajo del lecho principal, una hilera de figuras esculpidas se alza sobre una estructura arquitectónica gótica. Estas figuras, vestidas con túnicas similares a las del personaje principal, parecen estar en actitud de oración o contemplación, creando un coro silencioso que acompaña al difunto en su viaje final. La repetición de estas figuras genera un efecto visual rítmico y refuerza la idea de una comunidad unida en el duelo y la fe.
La paleta cromática es limitada, dominada por tonos ocres, grises y blancos, con toques de dorado que resaltan elementos específicos. Esta sobriedad contribuye a la atmósfera de recogimiento y respeto. La composición, aunque simétrica en su estructura general, presenta una sutil asimetría en la disposición de las figuras, lo que evita una rigidez excesiva y añade un elemento de dinamismo a la escena.
Más allá de la representación literal del fallecimiento, esta obra parece explorar temas como la transitoriedad de la vida terrenal, la esperanza de la redención y el poder consolador de la fe. La presencia de figuras religiosas y símbolos asociados con la divinidad sugiere una creencia en la vida después de la muerte y un deseo de asegurar la salvación del difunto. La monumentalidad de la estructura y la meticulosidad de los detalles apuntan a una ostentosa declaración de poder y legado, destinada a perpetuar la memoria del individuo representado por generaciones venideras. La atmósfera general invita a la reflexión sobre la mortalidad humana y el significado último de la existencia.