Hugo Van Der Goes – The Portinari Triptych ca 1475 Left panel (Sts Anthony And Thomas With Tommaso Portinari)
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En el plano más cercano, dos santos dominicanos ocupan la mayor parte del espacio. Uno de ellos, a la izquierda, es representado como un anciano de barba larga y abundante cabello canoso, vestido con una túnica oscura que contrasta con la luminosidad de las figuras centrales. Su rostro muestra una expresión serena, casi contemplativa, y sostiene en su mano un objeto alargado, posiblemente un libro o un instrumento religioso. A sus pies, un niño pequeño se arrodilla, mirando hacia arriba con devoción.
El segundo santo, situado en el centro, es la figura más destacada. Viste una túnica roja sobre una camisa blanca, y su cabello castaño está revuelto, sugiriendo una vida de austeridad y penitencia. Sostiene un objeto vertical, posiblemente un estandarte o una lanza, que se eleva por encima de su cabeza. Sus pies descalzos enfatizan su humildad y conexión con la tierra. A su derecha, otro niño, vestido con ropas oscuras, lo observa con atención, sosteniendo en sus manos algo que parece ser un objeto pequeño y redondo.
El fondo presenta una arquitectura toscana, con muros de piedra y una estructura que se eleva hacia el cielo. En la parte superior del panel, se aprecia un paisaje montañoso difuminado por la distancia, bajo un cielo nublado. La luz ilumina las figuras principales, creando fuertes contrastes de claroscuro que acentúan su volumen y expresividad.
La disposición de los personajes sugiere una jerarquía espiritual. Los santos dominicanos, con sus atributos religiosos y su expresión solemne, representan la autoridad y el conocimiento divino. Los niños, situados a sus pies, simbolizan la pureza, la fe y la esperanza en la salvación. La presencia del niño arrodillado refuerza la idea de devoción y súplica.
El uso del realismo en la representación de las figuras humanas, con sus imperfecciones y detalles individuales, sugiere una intención de acercar lo sagrado a la experiencia humana. La atención al detalle en los ropajes, los objetos que sostienen los personajes y el paisaje de fondo contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y reverencia. Se intuye un mensaje sobre la importancia de la fe, la humildad y la devoción como camino hacia la redención. La composición, aunque aparentemente sencilla, encierra una complejidad simbólica que invita a la reflexión sobre los valores espirituales y morales.