Washington Allston – Scene from Shakespeares "The Taming of the Shrew" (Katharina and Petruchio)
Ubicación: Museum of Art, Philadelphia.
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A la izquierda, una mujer, vestida con un atuendo rico en texturas y colores cálidos, se encuentra sentada en un sillón ornamentado. Su expresión es compleja; parece una mezcla de desafío, resignación y quizás, un atisbo de curiosidad. A su lado, un hombre, ataviado con ropas oscuras y un aire de formalidad, la observa con atención, casi como si estuviera evaluando su reacción.
En el centro del cuadro, otro hombre se lleva las manos a la cabeza en un gesto que denota frustración o exasperación. Su postura es tensa, su mirada dirigida hacia una figura masculina que se encuentra frente a él, con un semblante de triunfo y una actitud ligeramente provocadora. Este último personaje, vestido con ropajes llamativos –un rojo intenso–, parece ser el catalizador del conflicto visible.
El fondo arquitectónico, con sus arcos y columnas, crea una sensación de profundidad y monumentalidad. Una estatua clásica se alza sobre un pedestal, añadiendo una dimensión de idealización y permanencia a la escena efímera que se desarrolla ante nosotros. La luz, aunque uniforme, resalta los detalles de las vestimentas y los rostros, acentuando la intensidad emocional de cada personaje.
Subtextualmente, la pintura parece explorar dinámicas de poder y control dentro de una relación interpersonal. El gesto del hombre con las manos en la cabeza podría interpretarse como una rendición ante la voluntad de la mujer, o quizás como un signo de agotamiento frente a su obstinación. La actitud triunfal del personaje vestido de rojo sugiere una estrategia deliberada para someter o dominar. La presencia del perro, leal y obediente, podría simbolizar la sumisión deseada por uno de los personajes. El espacio arquitectónico, con su aire de opulencia y orden, contrasta con el caos emocional que se manifiesta en las interacciones humanas, sugiriendo una tensión entre las convenciones sociales y las pasiones individuales. La estatua, como símbolo de la belleza idealizada, podría representar un estándar inalcanzable al que aspiran los personajes, o quizás una crítica a la artificialidad de las apariencias.