Hieronymus Bosch – The Seven Deadly Sins and the Four Last Things - Lust (workshop or follower)
Ubicación: Prado, Madrid.
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Comentarios: 1 Ответы
DEMONIOS
1
En cien voces parlotean y atraen
hacia logros oscuros, sometiendo la voluntad
y embriagando la mente. El camino transcurre
por una provincia miserable.
Curvas de vallas y mugre por todas partes.
Y la gente construye planes ansiosos.
Tratando de alcanzar una victoria infernal,
creen que con el poder seremos señores.
Kirílov se acostaba tarde, él
exploraba a sí mismo en la noche.
Pero quien transgreda la ley moral
mejor que tenga una piedra al cuello, no lo ocultaré.
¿Para qué escucharlos a los demonios? Bueno, ¿para qué?
Como si no hubiera luz solar,
como si hubiera pocos sistemas de luz.
En la provincia hubo algo así antes.
Petrusha Verjovenski y sus amigos
son la suma de acciones salvajes.
Luego, el rumbo de Rusia se pierde.
Una advertencia inútil resonó.
Nunca te sometas a los demonios,
lucha contra tus malas ilusiones.
El barro chapotea, como si para siempre
el hediondo barro reinara en Rusia.
2
Kirílov se acostaba tarde.
La ciudad es torcida, fea, y en ella hay oscuridad:
tendrá que vivir con esperanza de muchas maneras,
si las casas son tan retorcidas aquí.
¿Cuánto entendimiento es posible
encontrar con los demonios? No,
y no intentes hacerlo, es demasiado inquietante,
cuando la luz está desplazada a tu alrededor.
¿Tiene Kirílov razón entonces? Apenas,
no se puede dar la vida
a los demonios, que encierra
la posibilidad de verticalidad; pero ¿cómo descifrarla?
No se puede comentar Por qué?
La composición se caracteriza por la presencia de otros personajes: un hombre vestido de naranja, inclinado en actitud juguetona o lasciva, y otra figura arrodillada, con gesto servil o complaciente. La disposición general sugiere un ambiente íntimo, casi clandestino, reforzado por el espacio confinado bajo el dosel.
En el suelo, dispersos alrededor de los personajes principales, se encuentran objetos que añaden capas de significado: instrumentos musicales como una lira y flautas, un cuenco con fruta roja (posiblemente granadas, símbolo de fertilidad y tentación), y un recipiente metálico brillante. Estos elementos apuntan a la indulgencia en placeres sensuales y mundanos.
El fondo muestra un paisaje simplificado, con árboles y estructuras que no distraen del foco principal: las interacciones entre los personajes. La paleta de colores es rica pero terrosa, dominada por tonos rojos, marrones y verdes.
La inscripción Lust (lujuria) en la parte inferior central de la imagen proporciona una clave interpretativa crucial. Se deduce que la escena representa una advertencia contra el pecado capital de la lujuria y sus consecuencias. La pintura no solo ilustra un acto físico, sino también los peligros de la indulgencia desmedida, la vanidad y la búsqueda del placer efímero. El ambiente festivo se contrapone a la idea de la condenación moral, sugiriendo que incluso las actividades aparentemente inofensivas pueden conducir a la perdición espiritual. La presencia de instrumentos musicales podría simbolizar los engaños y tentaciones que acompañan a la lujuria.