Max Slevogt – Bernhard Dernburg
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En este óleo, el autor presenta un hombre de mediana edad, retratado a medio cuerpo y frontalmente. La composición se centra casi exclusivamente en la figura, con un fondo neutro de tonalidades ocres que no ofrece distracciones ni elementos contextuales.
El personaje viste un traje oscuro, probablemente de corte formal, aunque la pincelada suelta y expresiva impide una definición precisa de los detalles textiles. Destaca el cuello alto y rígido de la camisa, combinado con una corbata oscura, lo cual sugiere una posición social elevada o un rol profesional que exige cierta solemnidad.
La atención se dirige inmediatamente al rostro del individuo. Sus facciones son marcadas, con pómulos prominentes y una barba cuidada, aunque no excesivamente larga. La mirada es directa, pero carente de alegría; transmite más bien una sensación de introspección o incluso melancolía. Las arrugas alrededor de los ojos y la boca sugieren experiencia y quizás cierto desgaste emocional.
La paleta cromática se limita a tonos terrosos, grises y negros, con toques de blanco en el cuello y las manos. Esta sobriedad contribuye a crear una atmósfera austera y seria. La luz incide sobre el rostro y las manos del personaje, resaltando su volumen y textura, mientras que el resto del cuerpo permanece más en la sombra.
La pincelada es vigorosa y visible, con trazos rápidos y empastados que dan al retrato un aspecto dinámico e inacabado. Esta técnica no busca una representación realista de los rasgos físicos, sino más bien capturar la esencia psicológica del personaje.
Subyace a la imagen una reflexión sobre el poder y la responsabilidad. La postura ligeramente tensa, las manos entrelazadas como si estuvieran sujetando algo invisible, y la expresión facial sombría sugieren un hombre preocupado o cargado de problemas. El atuendo formal podría indicar una posición de autoridad, mientras que la mirada introspectiva insinúa un conflicto interno o una carga moral. La ausencia de elementos decorativos o contextuales refuerza esta idea de un individuo aislado y absorto en sus propios pensamientos. Se percibe una cierta dignidad en el personaje, pero también una profunda inquietud.